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Zacatecas lastimado
José Luis Guardado Tiscareño
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02 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Durante las últimas semanas nuestro estado ha vivido una serie de acontecimientos sumamente trágicos y lamentables, donde la sociedad ha mostrado sin indignación y preocupación por la ola de violencia que azota a nuestro estado, en particular en contra de las mujeres, que sin importar edad o clase social, se han vuelto victimas permanentes a causa de la inseguridad pero también de la incompetencia de las instancias de gobierno correspondiente. 

Es cierto que la descomposición social ha alcanzado niveles alarmantes, que como ciudadanos nos ha desinteresado la formación de una sociedad más cohesionada y responsable, hemos permitido que la violencia (en cualquiera de sus formas) penetre en todos los rincones de nuestra vida en familia, laboral o comunitaria y que esta se convierta en un elemento cada vez más natural y normal de nuestro entorno.

Pero de igual forma la inseguridad, impunidad, incompetencia e insolencia que transmiten algunos de los responsables en garantizar la seguridad, la procuración de justicia o la atención a determinados grupos vulnerables ha llevado a agudizar más el problema y a lastimar más a nuestra sociedad. 

Desafortunadamente ese tipo de actitudes empiezan a permear cada vez más en diferentes ámbitos y niveles y las consecuencias tienden a ir empeorando. En octubre de 2017 el caso de Cinthia Nayeli sacudió la atención en todo el país y cimbro la conciencia de los zacatecanos, a menos de un año un par de casos similares vuelven a ocurrir, a pesar que en el aquel momento se asumieron compromisos para que no se repitiera la historia. Mientras tanto el atroz crimen contra Cinthia sigue impune hasta hoy y los protocolos de seguridad siguen sin cubrirse.

Cambiar esa realidad es urgente y es tarea de todos, la concientización y exigencia social sin duda es parte de la solución pero no desde una posición de eximir nuestra responsabilidad y solo culpar a otros, pues cuando se politiza una exigencia generalmente la respuesta tiende a ser también en términos políticos y jamás en términos de eficiencia y mucho menos de justicia.   

Hoy el Estado y sus instituciones, por medio de sus diferentes representes tienen la obligación de hacer valer la ley, de sancionar la incompetencia, así como de encontrar y castigar a los culpables, pues el no hacerlo no solo pone en riesgo a sus ciudadanos sino a sus propia función y viabilidad, condenando al caos, la violencia, la impunidad y la injusticia a una sociedad entera. 

De igual manera la sociedad tiene que cambiar, desde lo individual hasta en lo familiar no podemos continuar reproduciendo la indiferencia ni tolerando la violencia, regresando la funcionalidad a lo que evidentemente ya ha dejado de funcionar, solidarizándonos y respetándonos como un actitud cotidiana y normal a nosotros. 

Esperemos no tener que vivir más casos lamentables como los actuales para poder cobrar conciencia y actuar en favor de nosotros mismos, no necesitamos conocer la violencia para poder rechazarla; peor aún seria que conociéndola la aceptáramos. 

*joshguardado@gmail.com