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Historia documental de Zacatecas
Situación salarial de los mineros
María Auxilio Maldonado Romero
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10 de Julio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / La minería fue y sigue siendo una gran actividad económica para el estado de Zacatecas.

En el año de 1789 se duplicó la minería de Zacatecas para del reino de España, tanto en la extracción de plata como en la acuñación en la casa de moneda.

Lo anterior se atribuía equivocadamente a la baja del azogue concedida por el rey, cuyo beneficio aunque contribuyó de alguna manera, no había sido la causa principal.

El verdadero fundamento fue la baja que se estableció en los salarios de los operarios, como en los partidos que se le concedían del metal, que respectivamente extraían.

Ya que anteriormente se les pagaba a los barreteros a seis reales cada día, después solo se les pagaba cuatro; partiéndoseles antes los metales de sus tequios a la cuarta parte, después solo se les otorgaba la octava, en cuya diferencia lograban los mineros un beneficio y ahorro tan grande, que no tenía comparación con el de la baja del azogue.

La decisión de pagar menos a los operarios se atribuye a José De la Borda, cuando vino a ocuparse las minas de Quebradilla, San Acasio y otras de Vetagrande. Los jornaleros no lograron negarse a trabajar, por lo que De la Borda pudo imponerse fácilmente a que ganasen cada día cuatro reales y no seis, como ganaban antes, y a que se contentasen con la octava parte del metal por razón de partido, y no con la cuarta que antes se les concedía.

Reconociendo que los exorbitantes costos que generaban las minas, y los bajos salario los operarios tenían la decisión de abandonarlas, pero también reconocían las serias consecuencias, ya que dejando de trabajar la necesidad los obligaba a cometer robos, a participar en juegos y otros depravados arbitrios para poder subsistir.

Esto no sucedería si se mantuviera todas las minas en corriente, ya que tenían en que ocuparse y donde trabajar para mantener sus familias.

Por lo que los operarios indudablemente, les importaba más tener donde ganar cuatro reales seguros, que ganar seis en alguna temporada, y después perecer por no tener donde ganarlos.

Además la gravísima mortandad por la peste padecida el año de 1786, donde pereció la mayor parte de los barreteros, cuya falta obligó a los administradores de las minas de San Francisco y San Acasio, que son las que ocupan más gente en este mineral, a subirles los salarios a los barreteros, pagándoles los mismos seis reales que antiguamente se les pagaban, pero al estar trabajando se daban cuenta de que no se cumplía con lo pactado, pero aceptaban finalmente el pago más bajo por preservar su trabajo.

No se podía dudar que el esfuerzo que invertían esta gente en el laborío de las minas, era sumamente penoso y gravísimo, porque a más de los muchos peligros a que se enfrentaban, y en que a cada paso se estaban matando, o valiéndose de sus miembros.

Lo recio del trabajo por sí, les causaba una especie de enfermedad en el pulmón, que les reducía notablemente la vida en tal manera que ninguno llegaba a la vejez. Por lo que se buscó que conforme a la caridad y a la justicia, se les compensara en algún modo.

Por lo anterior se implementó en todas las minas, que antes de partir se separara una piedra de cada tequio, cuyo gravamen así para el operario, como para el minero sería insensible y cortísimo, y que colectándose de este modo el metal, que con dicha piedra pudiera acopiarse cada tres, o cada seis meses tuviera el minero (para que fuera dueño de hacienda propia) obligación de beneficiarle en ella, y que sacando puramente el costo del beneficio, todo el sobrante, por medio de los diputados de minería, se introdujese para la correspondiente seguridad en la Real Caja, para que formándose de esta manera una especie de montepío; los mismos diputados socorrieran de aquellos fondos a los operarios que se lastimaran e imposibilitaran en las minas, y a las viudas y niños de los que se mataren o en el ejercicio perdieran la salud, quedando imposibilitados a laborar.

AHEZ. Fondo: Real Hacienda. Serie: Media Anata. Caja: 1. Expediente: 11. Año: 1789.

Directora del Archivo Histórico
del Estado de Zacatecas*