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Los argentinos reprochan a Messi y Sampaoli la caída ante Francia
AFP
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30 de Junio del 2018 14:42 hrs
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AFP / Los argentinos vivieron como una montaña rusa de emociones el último partido de su selección en Rusia 2018.
AFP / Los argentinos vivieron como una montaña rusa de emociones el último partido de su selección en Rusia 2018.

ARGENTINA.- Los argentinos vivieron como una montaña rusa de emociones el partido de la selección de Lionel Messi, que cayó este sábado 4-3 frente a Francia en Kazán en octavos de final de la Copa del Mundo.

"Estoy tristísimo, como todos. Yo amo a Messi, pero no hizo mucho hoy", se lamentó Diego Rodríguez, de 17 años en el anfiteatro a cielo abierto en el Parque Centenario de Buenos Aires, donde se transmitió el partido desde una pantalla gigante.

Caras tristes, algunas lágrimas, con las banderas bajas, los hinchas se fueron yendo rápido tras la pitada final. El anfiteatro quedó casi vacío. Unos pocos permanecían en sus asientos como esperando el milagro.

Unos dos mil hinchas se habían ido concentrando desde más de una hora antes de la pitada inicial, mujeres y varones, padres con hijos, grupos de jóvenes, todos con sus banderas, gorros y bufandas albicelestes, el rostro pintado para la ocasión.

La alegría duró poco. A los 13 minutos, llegó el penal anotado por Antoine Griezmann. Decepción y nervios. Gritos en cada avance de los 'Bleus', como para frenarlos desde la tribuna. 

Hasta el desahogo de "gooool" gritado como en la cancha cuando anotó Angel di María, a los 41, para irse al entretiempo respirando.

Con la reanudación y el gol de Gabriel Mercado a los 48, fue grande la ilusión, hasta que Benjamin Pavard anotó el empate. "Vamos, vamos", alentaban desde las gradas de cemento.

Pero Kylian Mbappé trajo la realidad. Fue un baldazo de agua fría que silenció el lugar. En los últimos minutos, otra luz se abrió cuando Sergio Agüero descontó. Estallido y gritos para empujar al equipo adentro del arco. Pero ya no hubo tiempo de nada más.

 

 Messi, mago sin varita

"A Messi lo vi flojo. Se queda él sin Mundial, pero nos todos nos quedamos sin. Estuvo muy controlado, no lo dejan patear. Recién a los 85 minutos se pudo escapar pero se quedó sin fuerzas", comentó Osvaldo Heredia, de 66 años, que miraba el partido junto a su esposa.

Cada aparición del astro del Barcelona en la pantalla gigante, despertaba aplausos. Ni un solo insulto.

Sobre la misma jugada, José Luis Oliveira, de 63 años, no puede evitar compararlo con Diego Maradona, el ídolo argentino, capitán de la selección argentina campeona en México-1986, el último título mundial albiceleste.

"Es un problema generacional. Con Maradona esa pelota entraba, él entraba con pelota y todo, al arco. Tiene un problema psicológico Messi", opinó.

Para Oliveira, "lo mejor es que se termine acá, así se ponen a trabajar. Hay que tener un técnico con personalidad y que si Messi está bien lo convoque y si no, no" sentenció.

Ricardo Giménez, de 63, con gorro albiceleste y mejillas pintadas, se fue del lugar después del cuarto gol francés.

"Mbappé es el diablo. Hay que ponerle un GPS para agarrarlo", había dicho media hora antes de los dos goles del veloz delantero francés.

"No creo que Messi renuncie a la selección esta vez. Cuando lo hizo fue porque no tenía apoyo", rogó Rodrigo Ajzelmesser, de 14 años, que no podía creer el resultado final.

 

Sampaoli, la decepción

Fue el tercer técnico que dirigió a Argentina en las eliminatorias mundialistas. Los argentinos creyeron que Jorge Sampaoli, ese hombre tatuado, seguidor del entrenador Marcelo Bielsa y exitoso con Chile iba a poder imponerse en el equipo liderado por Messi.

"Sampaoli es la decepción del Mundial", dijo Esteban Edul.

Para Juan Godoy, "Argentina tiene muy buenos jugadores pero nunca tuvo un equipo. La selección jugaba con corazón, le puso garra. Francia es un buen equipo. Clasificamos de suerte, llegamos al Mundial de suerte con una magia de Messi. Hoy no apareció. Jugó más o menos, pero no se le puede reprochar nada".

"Es triste. Hace mucho que los argentinos necesitamos una alegría. Siempre ponemos el corazón, la remamos en todo, lamentablemente no somos un pueblo organizado y eso se ve también en el futbol", sentenció.

Godoy, de 44 años, quedó sentado en una de las gradas de cemento junto a su pequeña hija, comiendo un pancho (salchicha en pan) en una fría jornada con un cielo gris que se volvió plomizo.