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Historias de Lobos
Mi delito... quererlo
Ivonne Nava García
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17 de Junio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / Pancho fue encarcelado por el delito de violación.
En una alejada comunidad de Pinos, Zacatecas, un hombre de más de 50 años fue procesado por el delito de violación calificada. Fue acusado de violación por el esposo de la mujer que ama. Ella lo corresponde y pese a que ella ha negado el hecho, el inculpado continúa preso y no le permiten verlo. Ellos habitan en una vivienda extremadamente pobre, ubicada en medio del monte. Para llegar ahí se requiere viajar una hora y media en terracería desde Pinos, Zacatecas.
 
¿Quién es ella?
 
Es una mujer de complexión delgada, de facciones poco agraciadas, su cutis está maltratado por el paso del tiempo y la nula cosmética. Su cabello está desalineado completamente, es de color castaño oscuro, hace notar la poca higiene; su ropa, gastada por tanto uso, sucia, rota. Su vivienda es un solo cuarto, apenas alcanzará los 12 metros cuadrados. Se observa en el fondo del lugar un colchón en el suelo, ropa tirada, una mesa, hay mucho desorden en ella. No había sillas. En una parte de ese cuarto, justo al frente de la entrada, se encontraba un estufón antiguo inservible. La cocina se encontraba afuera del cuarto. Esta mujer cocina con leña que ella misma recoge. Su pobreza sólo le da para preparar tortillas en un comal improvisado.
 
Su historia
 
Yo quiero mucho a mi Pancho, él no me violó ni nada, yo sí me fui con él, porque mi viejo no me trata bien. Me lo metieron a la cárcel y yo voy a verlo, pero no me dejan entrar. Yo me iba por la carretera pa’ conseguir el maíz para hacerles sus tortillas a mis hijos que se van a la milpa. Ahí conocí a mi Pancho, él me hablaba muy bonito y me ayudaba con dinero. Nos poníamos a platicar. 
 
Yo le platicaba de mi viejo y de que me trataba mal. Mi viejo con el que yo vivo ya está viejillo, tiene como 70 años. Con él no siento nada, pero mi Pancho me hace sentir “bien muchas” ansias. 
 
Nos veíamos en una camioneta que está abandonada al lado de la carretera. Yo me quería ir a vivir con mi Pancho, ya me había ido con él, pero me regresé por mis hijos, ahí fue cuando mi viejo se enojó “bien mucho” y se fue directo pa’ Pinos para meterlo a la cárcel.
 
Él dijo que yo estaba loca y que no entendía bien las cosas, pero yo sí entiendo bien. Hasta tengo mis hijos. 
 
Sólo que uno es muy pobre y pues los papás de uno no lo pudieron mandar a uno a la escuela y yo por eso no se leer ni escribir, ahí más o menos le hago la lucha, pero sí conozco el dinero y sí sé de cuánto es.
 
Con 20 pesos compro el maíz y los frijoles y ya con eso la vamos pasando. Mi Pancho a mí me ayudaba rete harto, me daba 50 pesos. Yo quiero verlo, que salga de la cárcel para irnos a vivir juntos, yo ya no quiero estar con el viejillo, porque me maltrata.
 
La versión de Pancho
 
Yo sí quiero mucho a Carmen, desde como siete meses antes de que me metieran aquí, teníamos una relación. Yo quiero hacer vida de pareja con ella, porque me gusta y ella ya no quiere estar con su hombre, porque la maltrata, la golpea y seguido la corre y la saca del jacal. 
 
El día que yo me iba a robar a Carmen fue porque el viejo la había sacado y ella estaba ahí afuera del jacal con todas sus cosas tiradas; estaba llorando, porque su hombre la había golpeado. Ya una vez se fue a vivir conmigo a mi casa, pero se regresó, porque quería estar con sus hijos. 
 
Yo me dejé de mi esposa con la que sí me casé desde hace dos años, por eso, sé que puedo estar con Carmen. El viejo se dio cuenta de que me iba a llevar a Carmen y por eso me puso la demanda de violación, pero yo no la violé, ella y yo hacíamos el amor en una camioneta o ahí en los potreros. No la forzaba.
 
Dijo eso porque como vio que Carmen me prefirió a mí, por eso dice que yo la violé. Yo sí me la quería llevar a mi casa, pero nomás para que ella ya no estuviera tan mal. 
 
Ese día él traía hasta machete, pero él dice que lo traía yo. Ella quiere verme y yo sé que aquí hay visita conyugal, pero no la dejan entrar, que porque la violé. Ella es muy pobre, nunca ha tenido televisión ni radio ni nada, no fue a la escuela porque no había el dinero pa’ mandarla, pero yo así la quiero.
 
¿Quién es él?
 
Es un hombre con una edad aparente de alrededor de 50 años, su piel quemada por la exposición constante al sol, de mediana estatura, delgado. Su ropa, propia de un agricultor. Pantalón de mezclilla, camisa, botas y sombrero. Se encuentra en un estado depresivo de regular intensidad. Su encarcelamiento lo considera injusto porque menciona estar enamorado de Carmen. 
 
“Yo estuve casado 25 años, pero me dejé de la mujer, que por borracho. Con ella tuve 10 hijos y a todos los mantengo. Mi padre se murió como de 50 años, mi madre también tuvo diez hijos, pero sólo le quedamos ocho. Un tiempo me fui a trabajar pa´el otro lado, ahí estuve laborando en una florería, yo era el encargado. Yo le pediría a las autoridades que vean ellos con quién estaría mejor Carmen. Dicen que tiene retraso mental y que por eso no puede tener conciencia de lo que hace. 
Pero ella sí sabe lo que hace. Solamente no sabe leer ni escribir”, mencionó Pancho.
 
Ejercer una sexualidad plena
 
Aparentemente Carmen presenta retraso mental. Puede ser innato o puede ser porque ella no tuvo acceso ni a medios educativos y menos a medios de comunicación. 
 
Las condiciones de extrema pobreza en las cuales ha vivido sólo le dejan el aprendizaje de sobrevivir. Aun así como cualquier ser humano tiene necesidades afectivas y sexuales. Así como derecho a ser feliz o al menos tratar de serlo.
 
La satisfacción de las necesidades sexuales es un factor indudable de calidad de vida y en consecuencia debe tenderse a dar una connotación positiva al placer sexual, cultivando su conocimiento y las condiciones adecuadas para su plena satisfacción. 
 
Se trata de un poderoso factor de motivación humana, profunda e inevitablemente arraigado en la especie y garantía de su supervivencia. 
 
Ir en su contra o prohibirla por la fuerza sólo causa perjuicio y malestar vital a las personas que lo sufren.