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De mis apuntes
Los taxistas de Fresnillo
Redacción
~
16 de Junio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía /

Para conocer un poco más de todo aquello que se relacione con el gremio de taxistas de El Mineral nos dimos a la tarea de conversar con los protagonistas principales del vasto y desconocido mundo de los trabajadores del volante. Dialogamos con varios de los sobrevivientes de no tan lejanas épocas y con sus descendientes. De ello compartiremos con usted fragmentos de sus amenas y nostálgicas charlas.


Evidentemente que en la historia de Fresnillo lo que tiene injerencia con la transportación de personas o de mercancías se ha registrado de acuerdo a las evidencias encontradas. Algunas de ellas datan desde la llegada de los conquistadores, sus expediciones, el acarreo del codiciado mineral, así como de alimentos y enseres diversos que se requerían.


Por cuestiones de espacio, en esta ocasión abundaremos, aunque sea de manera escueta, en el servicio de alquiler de autos en Fresnillo en los últimos 40 años. De las primeras evidencias de un sitio, así se les llamaba al lugar donde se estacionaban los autos de alquiler, contamos con una fotografía que data de la segunda década del siglo 20. Usted la puede apreciar en el Museo Lorenzo Rivas Márquez en el club de amigos de Fresnillo.


En la fotografía en cuestión, se puede observar como fondo la fachada de la antigua Casa Consistorial (Acera Oriente de la Plaza de Armas), edificio que fuera incendiado por las huestes maderistas en el año de 1911. Al frente del semiruinoso inmueble aparecen los autos de los que, supongo, vendrían a ser el primer sitio en esta ciudad y sus orgullosos conductores. A simple vista los vehículos de combustión interna eran modelos recientes y de lujo.


Conforme crecía la población y sus demandas relativas a la transportación de personas o de mercancía, fueron surgiendo más autos y trocas de alquiler. Los automóviles estaban en los llamados “sitios”, de los cuales destacan Plateros, Madero y Obelisco pues según taxistas de mayor edad, estos fueron de los primeros que hubo en El Mineral.


Regresando a las épocas de crecimiento y desarrollo en materia de taxis, siempre se destacaba: los propietarios de autos se esmeraban por adquirir modelos del año y de las marcas más prestigiadas. Los choferes que los conducían eran expertos en el manejo de vehículos motrices y de amplios conocimientos en la mecánica en general. Portaban como identificación los kepis o cachuchas con número económico, camisa blanca y pantalón de gabardina; incluso pantalones de mezclilla o de pechera. Los autos siempre estaban limpios.


De una relación que no se proporcionará por Antonio Hernández Rojas y Antonio Castro Escobedo, el primero descendiente de taxista y el segundo lavador de autos, aparecen nombres y motes de los trabajadores del volante que mayormente se recuerdan en la comunidad. Lo anterior nos ha permitido adentrarnos en lo que ya es parte de la historia de la ciudad, fundamentalmente con relación al gremio de prestadores de servicios.


Por ejemplo: Manuel Coronado (Espindola), Manuel Zavala (Mascota), Carmelo Vargas (Chimuelo), Galdino Jaramillo (Caminos), J. Isabel Dueñas (Monge), Raymundo Piña (Leoncito), Juan Catarino Ortiz (Catacho), Pablo Lozano (Chimal), Rubén Delgado (Ti tilingas), Miguel Rosales (Topo), Genaro Gallegos (Pajuela), Eduardo Rivera (Cara de gallo), Juan de Dios Dorado (Viejito), Julián Basurto (La tuna), Antonio Tejada (El quiote), J. Guadalupe Torres (el 18), Pedro Torres (la cochina), Román Sarabia (la chirina), Ceferino Sarabia (El sapo), Severiano Sarabia (el cheve), Candelario Cortez (el ratón), Pedro Cortez ( (lucachano), José Sotelo (La rana), Pablo Huerta (El caballo), Jesús Ortiz (La piedra), Manuel Carrillo (Huarache Veloz), Francisco Solís (Panchito), Humberto Guijarro (El kákila 2), José Castro ( Cicerón ), Tereso Recéndez (Menona), Héctor Cepeda (teto), Francisco Martínez (el loco), Antonio Oropeza (caballito), Francisco Morales (chanquilotas), Esteban Tejada (el teba), Luis Juárez (Chorila), Jesús Rivera (rivitas), José Antonio Sandoval (la gringa), Carlos Quintero (Rovira), Ismael Martínez (mayito), Juan Cuevas (Juanito), Felipe Ortiz (el charrito), Antonio Sarabia (el rait), Cayetano Rodarte (El tano), Valentín Rodarte (El vale), Indalecio Solís (canta recio), Víctor Ramos (don Vic), Guillermo Sánchez (memo), Santos Navejas (santitos), Juan Correa (el rey), Luis Serrano (Don lois), Antonio Hernández (lagartija), José Gutiérrez (el huihuila), Herón López (heroncito), Arturo Méndez (la nena), Carlos Gutiérrez (carglitos), Jesús Herrera (rerita), Abel Alemán (el pecos), Bruno López ( bruno), Gustavo Aguayo ( Tavo), Felipe Rodríguez (jelipe), Ascensión López (el rey moro), Hilario López (el beibi), Raúl Solís (el forestal), Jesús Román (chuy el gordo), Raúl Pinedo (pata bandola), Antonio González (el pichando), Santiago Carrillo (chago), Jesús Pérez (Aristeo), Roberto Solís (beto), José Luis Solís (sordo), Manuel Ramos (Mao Mao) y Manuel Solís (el mandril), entre otros más.


En esta relación sintetizada aparecen los propietarios de autos, así como nombres y apodos de quienes a diario lavaban los vehículos, ya fuera en el sitio o en la acequia.