×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



El Recreo
La honestidad aglutina
J. Luis Medina Lizalde
~
14 de Junio del 2018 05:00 hrs
×


Compartir



Liga Corta




La sede del tercer debate entre candidatos a la presidencia de la República es de un insuperable simbolismo: El Gran Museo del mundo Maya es un inmueble que condensa la historia del México Contemporáneo, la construcción del inmueble se proyectó con un costo original de 411 millones de pesos en 2011 bajo el esquema de Proyecto para  la Prestación de Servicios pero al final, según la cuenta pública 2017 del Gobierno de Yucatán, el costó se multiplicó casi doce veces de manera que deberán pagarse un promedio de 221 millones anuales hasta 2034 para alcanzar un total de 4 mil 643 millones de pesos a dos empresas de los  Rhon.  

El mantenimiento del Museo cuesta a los contribuyentes 605 mil 870 pesos mensuales y los ingresos que genera mes tras mes ascienden a 23 mil 640 pesos. ¿Habría otra forma  de simbolizar lo podrido del régimen mexicano que lucha por prolongar su agonía? 

Andrés Manuel López Obrador logró aglutinar una fuerza tal que el electorado se dispone a darle un triunfo contundente al dotarlo de una mayoría en las cámaras y de gobernadores en más de la mitad de los estados dónde habrá renovación, ya vendrán los estudiosos a explicarnos como logró López Obrador aliados tan disímbolos.

 Nunca antes  en la historia política de México un líder había logrado convocar a ricos y pobres, cultos y analfabetas, progresistas y conservadores, socialistas y neoliberales. Lo hizo porque tuvo el acierto de convocar en torno a valores universales, eligiendo uno como el supremo inspirador de todo: La honestidad, con su contraparte también universal, la corrupción. 

El buen ejemplo

López Obrador es criticado cuando cada vez que se le pregunta de dónde sacará los recursos para las soluciones que ofrece repita machaconamente que del ahorro que se logra eliminando la corrupción y de la austeridad en el arte de gobernar.

Los que le demandan detalles terminan por creer que carece de una verdadera alternativa y que en el mejor de los casos es rehén del voluntarismo ingenuo; se equivocan, ya gobernó y lo hizo con tal éxito que  la mayoría de los habitantes de la capital del país no han dejado de apoyarlo desde entonces, lo hicieron en 2006, en 2012 y se disponen, según todos los indicadores, a hacerlo en el actual proceso electoral en forma contundente.

 AMLO simplemente hace conciencia del origen de la desgracia nacional, los detalles pronto vendrán pero el punto de partida (no de llegada) es gobernar con el ejemplo 
 Los organismos empresariales que en 2006 y  2012 financiaron las campañas en su contra y aportaron recursos para compra de votos (Soriana, Monex). En 2018,  al mismo tiempo que reclaman  derechos, expresan  fobias y temores, reivindican su visión con la salvedad  que el mismo derecho tienen otros sectores e inclusive, los que dentro de sus propias filas  ejercen su derecho a respaldar abiertamente a López Obrador.

Después de momentos de  encono entre el puntero  y connotados hombres de negocios, terminaron por admitir que el voto es para los ciudadanos, sean empresarios o no lo sean, ese cambio de actitud se advierte en la divulgación de una encuesta ordenada por la Coparmex que augura una victoria arrolladora de López Obrador, al decidir hacerla pública mandan el mensaje de que no hay lugar para el complot que lleve al  fraude, para bien de todos.

Cuando López Obrador dice que si el presidente de la República es honesto, los gobernadores y  presidentes municipales también tendrán que serlo, genera reacciones de escepticismo hasta en círculos que le son afines, sin duda la honestidad del presidente es una condición indispensable para combatir la corrupción, pero no basta, se necesitan cambios legislativos, políticas públicas y mucha legitimidad.

Seguramente vendrá la reacción de los “callos pisados” que dispondrán de un aparato mediático que encontrará en el  “chayote privado” el sustituto natural del “chayote público” para alimentar la histeria; lo hicieron contra Madero, contra Lázaro Cárdenas y en América Latina recientemente contra Lula.

Adiós al control mediático

La democracia gana con  el fin del control unilateral de la información pública o privada, el periodismo parcial se anula solo.

Los usuarios de las redes  son  bastión inexpugnable que derrota cada ofensiva percibida como sucia.

Mientras mantenga de su lado a este segmento destinado a crecer incesantemente, López Obrador tiene una formidable plataforma de resistencia ante los embates de los círculos adictos al privilegio, pero a esos usuarios sólo se les conserva con verdades, con congruencia, con hechos.

Estos ciudadanos cibernéticos son la vanguardia nacional de la globalidad, su libertad los hace diferentes a quienes son condicionados, de aquí en  adelante,  tumbarán dictaduras y sostendrán gobiernos mientras crean en ellos.