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De mis apuntes
Fresnillo Company
Redacción
~
09 de Junio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía /

En un acta notarial fechada el 14 de enero de 1910 y asentada en la ciudad de México, constan la venta de la empresa Compañía Minera Restauradora de Fresnillo (Compañía Minera de Proaño, S. A.) a favor de The Fresnillo Company. 


El precio convenido, de acuerdo al documento, fue de 375 mil pesos.


Desde luego nos parece que el costo estipulado en la escritura era y es demasiado irrisorio tomando en cuenta, así a grandes rasgos, del potencial inimaginable de minerales existentes en el subsuelo fresnillense que, a la fecha, siguen enriqueciendo a quienes explotan el fundo y al mercado internacional solamente.


De la cantidad citada, 140 mil pesos corresponden a un pago inmediato; del resto se distribuye en tres pagos parciales de 65 mil pesos cada una. A los seis, doce y dieciocho meses, contando a partir de la firma de la escritura correspondiente.


No cabe duda alguna. Fue una operación de compra-venta sumamente ventajosa para la empresa supuestamente norteamericana. Pero ¿qué fue lo que obligó a los Ortega y socias a malbaratar el emporio minero? En el apunte se mencionan las posibles causas: falta de capital.


De vivir Francisco García Salinas, rescatistas de las minas de Fresnillo, al adquirirlas para que fueran propiedad del estado, luego de ser abandonadas por los españoles y hacerlas altamente productivas, las cuales por la voracidad insaciable de Antonio López de Santa Ana, le fueron arrebatadas para entregarlas a capitalistas ingleses y de enterarse de la venta a los norteamericanos, seguramente que regresaría a la tumba totalmente decepcionado.


También de vivir José González Echeverría, exitoso administrador de la empresa inglesa Compañía Mexicano Zacatacana, cuya visión emprendedora impulsó la minería en Fresnillo hasta escalar peldaños de alta productividad a nivel internacional, regresaría a la tumba al saber el destino del rico fondo.


La citada escritura tiene el número 2581, la firmó el notario Heliodoro Arroyo. También aparecen los nombres de Donald C. Brown y del licenciado Luis Méndez como representantes de The Fresnillo Company, así como de Guillermo de Landa y Escandón, Francisco J. Ortega y Carlos de Landa Escandón del Consejo de Administración de la Compañía Minera de Proaño.


Para detallar lo que compraron los oportunistas capitalistas necesitaríamos más espacio. Tan solo citaré una parte: La mina de Plata Proaño la cual comprende 192 hectáreas; la mina de mercurio El Cristo con superficie de 2 hectáreas; la mina de plata denominada Apéndice de Proaño de 25 hectáreas; la mina de plata Proaño Oriental con superficie de 8 hectáreas.


Se incluye la hacienda de beneficio conocida como Hacienda Nueva y Hacienda Grande (Proaño) y todo lo que en ella se encuentre. Las huertas también pasarán a sus nuevos propietarios, así como infinidad de lotes en los alrededores, la fábrica de San Francisco en Beleña, terrenos por todos rumbos adjudicados por el Ayuntamiento de Fresnillo, solares y casas habitación en el barrio Las Maravillas, terrenos de la hacienda de Beneficio Santa Ana, jales y lamas, etc.


Adquieren de igual manera en el paquete la concesión del tranvía, bombas Cornish, molinos chilenos, maquinaria comprada a la compañía fundidora del Cerro del Mercado en Durango, etc. 


Independiente a enseres mineros, fincas, terrenos, lotes e infinidad de cosas, que comprara The Fresnillo Company, que evidentemente la plusvalía en tiempos actuales los tasa en cantidades inimaginables, consideramos que el hecho de comprar las minas de plata, fue el logro más espectacular que se haya obtenido en toda la historia de la minería en todo el mundo, por lo que está generando en el presente y que considero que jamás nos enteraremos.


En todo el legajo de trámites y argucias legaloides de ese tiempo aparecen nombres y firmas de las autoridades municipales, en este caso, que avalaron todo lo que se hizo. Por ejemplo la certificación la expide Carlos Krauss, juez municipal en funciones del primero de Primera Instancia de este Distrito Judicial y encargado del Registro Público de la Propiedad.


Francisco de P. Zarate, gobernador del estado, certifica que la Compañía Minera de Proaño, S. A. y sus propiedades situadas en el Partido de Fresnillo, no “tienen gravamen, responsabilidad o adeudo alguno con el gobierno del propio estado, ni con hacienda pública. De esa manera libera a la empresa y facilita la operación de venta.


En estos apuntes relativos a la venta del emporio minero en una miserable cantidad a The Fresnillo Company, aparecen también los pagos que se hicieron a los abogados que intervinieron. El contenido de la escritura obliga a comentarios y análisis de toda índole.