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Historias de Lobos
Mi delito... no tener criterio ni valores
Ivonne Nava García
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03 de Junio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Los delincuentes pueden tener mil justificaciones para cometer sus actos, los demagogos dirán que la pobreza, desempleo o falta de oportunidades, e incluso la inmigración, como fuentes de inseguridad y criminalidad, son la causa de la delincuencia. Pero esto no es así porque delincuentes hay de todos los estratos sociales. 

Pero ¿qué lleva a una madre de familia a cometer el delito con más alta sentencia en nuestro país y no conforme con ello, involucrar a sus hijos? 

Madre abnegada

La mamá, tiene 49 años. Toda su vida vivió al lado de sus padres, a los veinte años se casó y actualmente sigue casada, pero separada de él. Los abandonó para irse a Estados Unidos a trabajar y no volvió. Tuvo cuatro hijos con él. Relata que trabajo durante toda su vida arduamente, sacó adelante sola a sus cuatro hijos, creció económicamente, logró hacerles una casa en la comunidad de donde es originaria, pero hace seis años se cometió un fraude en su contra y la dejaron sin casa, muebles y ropa, completamente en la calle. Luchó para recuperar lo que era suyo y de sus hijos, pero le fue imposible.

Así comencé

“Todo empezó cuando el papá de mis hijos se fue a Estados Unidos, tiene 20 años que se fue. Me hizo un fraude, yo tenía una casa a mi nombre en el rancho que yo misma fui construyendo y cambió la casa a su nombre con un notario corrupto, y se la vendió a su concuño.

Yo me desesperé, me frustré, no sabía qué hacer, ya que me quitaron mi patrimonio, lo único que tenía. Me costó mucho hacerla para que me la quiten, pues no es justo. Entonces conozco a mi amiga y empiezo a pensar en recuperar la casa a como dé lugar. Comencé a idear un plan para vengarme del concuño de mi esposo. Hable con él y le pido de favor que me devuelva mi casa y también llamo a mi esposo, pero nunca lo encuentro, se me pierde. Entonces cometo mi primer delito que es el secuestro en contra de la hija del concuño de mi esposo, así es como me vengué de él. Él siempre supo que fui yo y el trato fue de frente, le pedí de recompensa lo que valía mi casa porque llevé a un perito valuador y me dijo que valía 400 y tantos mil pesos, pero no nos pagó todo.

A pesar de que sabía que yo era, nunca me denunció. 

Los siguientes

Después surge un problema con un señor de Loreto, me debía dinero y lo secuestramos y recibí la recompensa. Y el último secuestro fue en contra de una prima de mi amiga, en este secuestro yo no participe, solo mi amiga, el otro chavo y mi hijo, yo solo presté mi casa de Guadalajara para que las llevaran ahí, porque yo no quería seguir en eso, yo me quería zafar, pero no podía, estaba amenazada por mi amiga. 

Yo sabía lo que estaba pasando y quería que todo terminara, yo sospechaba que mi amiga nos entregaría, así es que decidí ir a mi casa que es donde las tenían para liberarlas, cuando llegué mi hijo no me lo permitió, yo quería dejarlas ir, solo estábamos mi hijo, el otro chavo y yo.

Llegó mi hija

En ese momento llegó a la casa mi hija que vivía en una casa aparte porque ella sospechaba lo que estaba pasando, pero yo lo que hice siempre fue a alejarla de mi para que no le pasara nada ni se meta en esto. Cuando llegó mi hija le dije vete, vete no te quiero aquí, no me hizo caso y se subió a su cuarto y en menos de cinco minutos nos rodearon toda la casa, estaban esperando a que llegara mi hija para también involucrarla. Mi amiga nos había entregado a las autoridades. Fue un mal momento en el que llegó mi hija, la pobre no tiene nada que ver en esto”.

Ya se dedicaban a eso

Yo creo que mi mamá y esa vieja ya se dedicaban a eso porque de repente veía a mi mamá con mucho dinero y a la otra señora también, a veces me disparaba unas caguamas o me invitaba a comer y yo veía que ella traía mucho dinero. Entonces mi mamá me dijo que necesitaba que las ayudara con ese trabajo, pero que como yo quisiera, que si quería lo hiciera y sino ella conseguía a alguien más, pero como necesitaba el dinero acepté.

El ayudante 

 “Yo trabajaba de soldador en el rancho y andaba bien jodido, entonces una vieja me dijo que me veía muy jodido que si quería hacer un trabajo para que me alivianara, me dijo que solo tenía que manejar para llevar a un chavo a que levantara a unas chavas en Jalpa porque él no sabía manejar. Me convenció y como a mí me gusta mucho manejar y necesitaba el dinero acepté, yo qué iba a saber que se trataba de un secuestro y que además me iban a dar tantos años.

Las levantamos 

 “Nos fuimos a Jalpa y el chavo que las iba a levantar me dijo que si se ponían rebeldes tenía que ayudarle, entonces ya estando ahí, ellas iban en un carro eran tres, la rebasé y me paré en frente de su carro y una se bajó y empezó a gritarnos que me quitara del camino, el chavo que las iba a subir se bajó y agarró a una para subirla, y la que iba en la parte de atrás del carro se bajó y se fue corriendo, entonces el chavo me dijo que no se te vaya la otra, me bajé y la agarré, como le vieron el arma al chavo que iba conmigo se subieron a la camioneta, y nos fuimos, yo ya sabía el camino, le di a Guadalajara.

Las tratamos bien

“Ahí en Guadalajara mi mamá tenía una casa, no sé si era de ella o rentaba, las bajamos y ahí nos quedamos, a ellas las teníamos en el cuarto de mi mama, tenían su tele, ventilador, cama y les dábamos de comer lo que pidieran, nunca las golpeamos. Y como no daban el rescate, la otra señora le decía a mi mamá que tenía que golpearlas para que los familiares entregaran lo que les pidieron, pero yo no quise hacerles nada y menos porque eran mujeres.

Nos detuvieron

“Entonces esta vieja se enojó con mi mamá, yo creo que por fuera ella se arregló con los familiares de las chavas y nos denunció porque un día llegaron los policías de Guadalajara y nos detuvieron, a mi mamá, mi hermana y a mí y la otra señora no estaba. Por desgracia ese día estaba mi hermana en esa casa, pero ella no tuvo nada que ver.

De ahí nos llevaron a un lugar en Guadalajara no sé si como a 12 o 24 horas, porque nos tenían tapada la cara y parados, a lo mejor por eso se me hizo mucho, me golpearon en la cabeza y me dijeron, tu mamá ya confesó, ¿qué vas a decir tú? y pues ya dije que si ella ya dijo eso, pues que sí.

De ahí nos trajeron a Zacatecas a separos, ahí estuve tres meses y luego me pasaron a población.

Mi ignorancia

Uno es ignorante y yo me dejé llevar por el odio, se me hizo fácil porque con el primero no pasó nada. Yo me eché la culpa de todo para que dejaran a mis hijos, pero mi hija no tuvo nada que ver. Me dio mucha vergüenza con mis otras hijas. 

La desesperación lo lleva a uno a pensar mal. Me arrepiento porque les arruiné la vida a mis hijos.

Yo no soy una mala mujer. Siempre tratamos bien a todos. Yo ya estoy vieja, mi hijo lo hizo por ayudarme a mí. Él no quería. Y mi hija, ella menos. Porque ella había estudiado y tenía su negocio que con muchos sacrificios había levantado.

Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos de Secuetro 

Artículo 9. Al que prive de la libertad a otro se le aplicarán: I. De cuarenta a ochenta años de prisión y de mil a cuatro mil días multa, si la privación de la libertad se efectúa con el propósito de: 

a) Obtener, para sí o para un tercero, rescate o cualquier beneficio; 

b) Detener en calidad de rehén a una persona y amenazar con privarla de la vida o con causarle daño, para obligar a sus familiares o a un particular a que realice o deje de realizar un acto cualquiera; 

c) Causar daño o perjuicio a la persona privada de la libertad o a terceros; o 

d) Cometer secuestro exprés, desde el momento mismo de su realización, entendiéndose por éste, el que, para ejecutar los delitos de robo o extorsión, prive de la libertad a otro. Lo anterior, con independencia de las demás sanciones que conforme a esta Ley le correspondan por otros delitos que de su conducta resulten. 

Artículo 10. Las penas a que se refiere el artículo 9 de la presente Ley, se agravarán: I. De cincuenta a noventa años de prisión y de cuatro mil a ocho mil días multa, si en la privación de la libertad concurre alguna o algunas de las circunstancias siguientes: 

a) Que se realice en camino público o en lugar desprotegido o solitario; 

b) Que quienes la lleven a cabo obren en grupo de dos o más personas; c) Que se realice con violencia; 

d) Que para privar a una persona de su libertad se allane el inmueble en el que ésta se encuentra;

e) Que la víctima sea menor de dieciocho años o mayor de sesenta años de edad, o que por cualquier otra circunstancia no tenga capacidad para comprender el significado del hecho o capacidad para resistirlo; 

f) Que la víctima sea una mujer en estado de gravidez; 

II. De cincuenta a cien años de prisión y de ocho mil a dieciséis mil días multa, si en la privación de la libertad concurren cualquiera de las circunstancias siguientes: 

a) Que el o los autores sean o hayan sido integrantes de alguna institución de seguridad pública, de procuración o administración de justicia, o de las Fuerzas Armadas Mexicanas, o se ostenten como tales sin serlo; 

b) Que el o los autores tengan vínculos de parentesco, amistad, gratitud, confianza o relación laboral con la víctima o persona relacionada con ésta; 

c) Que durante su cautiverio se cause a la víctima alguna lesión de las previstas en los artículos 291 a 293 del Código Penal Federal; 

d) Que en contra de la víctima se hayan ejercido actos de tortura o violencia sexual; 

e) Que durante o después de su cautiverio, la víctima muera debido a cualquier alteración de su salud que sea consecuencia de la privación de la libertad, o por enfermedad previa que no hubiere sido atendida en forma adecuada por los autores o partícipes del delito. 

Las sanciones señaladas en el presente artículo se impondrán, sin perjuicio o con independencia de las que correspondan por otros delitos.

Artículo 11. Si la víctima de los delitos previstos en la presente Ley es privada de la vida se impondrá a estos una pena de 80 a 140 de prisión y de 12 mil a 24 mil días multa.