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El Recreo
Tocan la lira mientras arde Roma
J. Luis Medina Lizalde
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17 de Mayo del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




No se tiene registro de un proceso electoral tan violento; cierto que en 1929 el aplastamiento de los seguidores de Vasconcelos, en 1940 la contención de los almazanístas, en 1952 la embestida contra los partidarios de Enríquez Guzmán y el asesinato de operadores estratégicos de Cuauhtémoc Cárdenas sometieron a gran tensión a los electores, lo que ahora sucede en 2018 es de una gravedad sin parangón, no solo en México, sino en el mundo. Hasta el momento de escribir estas líneas se contabilizan más de 90 políticos asesinados de los cuales 19 son candidatos a diversos cargos de elección popular  y más de mil se han retirado del proceso por amenazas recibidas.

El súbito retiro de la contienda presidencial de Margarita Zavala distraerá la atención mediática unos días quitándole resonancia al enésimo asesinato de un periodista crítico. Juan Carlos Huerta se ganó el reconocimiento de su audiencia por su singular valor para informar en su espacio radiofónico de la actividad del crimen organizado, ofrendando su vida en aras del derecho a saber de sus radioescuchas.

Un retiro desde la baja intensidad

Zacatecas no es una isla, la sangre sigue derramándose día tras día en una magnitud superior a la reportada por los medios de comunicación, aún circunscritos al corredor de las poblaciones urbanas de Fresnillo, Zacatecas y Guadalupe, pero la violencia se recrudece en Sombrerete y lugares circunvecinos y no cesa en el sureste de nuestra entidad.

El impacto social por el homicidio de Juan Alberto Torres Rodríguez se origina en la relevancia social y empresarial de su familia, pionera de la radiodifusión en el estado.

Los afectados han hecho de mi conocimiento la forma en la que en algunos municipios, la delincuencia ha amenazado gravemente a  participantes en la contienda electoral, secuestrando hasta forzar su renuncia a participar en la contienda a una mujer,  incursionando violentamente en el hogar de otra y  ultrajando a una joven familiar que estaba de visita. 

El otro caso corresponde a un  candidato al que se le advierte  a nombre de  un cártel de los más temidos que si no renuncia lo ejecutan. En los tres casos se trata de abanderados de la coalición “Juntos Haremos Historia”. 

 Los grandes medios viven pendientes de lo que pone nerviosos o tranquiliza a los mercados cada vez que abre la boca Andrés Manuel López Obrador (lo que dicen o dejan de decir los otros candidatos al parecer no les va ni les viene, según la comentocracia).

Con la teatralidad inherente a la gran mayoría de conductores y comentaristas cuando abordan las incidencias electorales,  hacen del retiro de Margarita Zavala una noticia conmocionante para encubrir lo que verdaderamente debe ponernos a temblar, que no es otra cosa que el clima de violencia que rodea al proceso electoral, para que todos tomemos conciencia de la urgencia de asumir una participación mesurada, lo mismo en la plaza pública que en los medios de comunicación, rechazando las expresiones que induzcan al odio del que piensa distinto y conminando al gobierno y a todos los sectores a que garanticen la limpieza de las elecciones y el acatamiento a la voluntad de la mayoría. 

El retiro de la contienda de Margarita Zavala tiene  importancia,  aunque algunos exageran por conveniencia política. Se trata de alguien que nunca tuvo la mínima posibilidad de ser competitiva y que según la encuesta  Mitofsky sobre preferencia  electoral efectiva cuya difusión coincide con el anuncio, ya aparece  en el último lugar, rebasada hasta por El Bronco.

El abandono de Margarita no cambiará nada, como es perfectamente anticipable.   

Oligarcas jugando con fuego

Debe atenderse sin dilación el peligro en que nos coloca la extrema irresponsabilidad de un pequeño pero poderoso grupo de hombres de negocios que, según columnistas como Salvador García Soto, están enfrascados en un activismos frenético para evitar que AMLO sea el próximo Presidente de la República.  Pretender evitar que la ciudadanía decida libremente es jugar con fuego dado el clima de violencia y crispación sin precedente en el que nos encontramos.

Es grave que los partidos y comunicadores soslayen la urgencia de concentrarse en contener y revertir la violencia política expresada en asesinados u obligados a declinar.

Más grave aún que el propio Presidente de la República siga empeñado en entrometerse en las elecciones mediante opiniones encaminadas en contra del puntero, incumple su palabra y falta a su deber al fijar un día sí y otro también su postura en contra de la de López Obrador a propósito del nuevo  aeropuerto, de la reforma educativa, la energética, mientras continúa la orgía de sangre. 
Los mexicanos requerimos  con urgencia: elecciones limpias, acatamiento del resultado y reconciliación social.

Nos encontramos el lunes en El Recreo.