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El tabarete
Los tiros electorales
Alejandro Castañeda
~
20 de Abril del 2018 11:08 hrs
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Liga Corta




Cortesía / En tiempos de campaña las diferencias políticas hacen arder las redes sociales.

Después de un tiempo volvemos con El Tabarete en plena época electoral, tiempos de guerra de todos contra todos, donde los políticos se tiran en los medios y los votantes se pelean en las redes sociales.

Y es que son fechas bien calientitas en que la intolerancia nos sale a flor de piel, y todo aquel que piense diferente a nosotros, se vuelve un pendejo e ignorante.

Mientras nosotros tiramos nuestros rollos mareadores desde la comodidad del sillón o desde la silla medio rota en la oficina, los candidatos que defendemos casi casi a piedras y palos, hacen labores de convencimiento con giras que abarcan hasta cinco ciudades en un día y ni en el mundo nos hacen.

Por supuesto que tienen gente que monitorea las reacciones en las redes sociales, y se han de sentir como pavos reales al saber que hay gente que los defiende, pero hasta ahí, a ellos solo les importa seguir levantando en las encuestas sobre las preferencias del voto.

Esta era digital nos ha traído foros muy poblados donde todos opinan y todos creen tener la razón, el que piense lo contrario no es de clan y hay que cagarle la publicación.

El Facebook se convirtió en una gran cantina con borrachos opinando de todo, donde se arma la bronca gruesa y se convierte en un coliseo; los amigos dejan de serlo solo porque uno votará por el “enemigo del país” y el otro votará por “El Mesías” y hasta a la familia se le dan desconocidas.

Aunque los candidatos han hecho un llamado a la serenidad y la unidad, a la banda virtual le vale queso y llevan sus banderas de Frente, Morenos y Tricolores hasta las últimas consecuencias.

En estos días me tocó ver a dos tipos de cierto municipio al norte de estado mágico musical llamado Zacatecas, que se amenazaron hasta con llegar a los golpes.

Quién sabe si hubo pelea, pero esto nos habla de los extremos de las pasiones electorales donde después del proceso nos vuelve a valer quequi la política, y ya ni amistades tenemos por andarle jugando al politiquero.

Así es esto, nosotros no sabemos mucho pero tampoco poco, así que nos leemos en el próximo Tabarete con más y más choro mareador.