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De mis apuntes
Los recuerdos de Don Carmelo
Redacción
~
14 de Abril del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / A los 8 años comenzó a desempeñar el oficio.

El club amigos de Fresnillo comprometido con el rescate de todo aquello que tenga estrecha relación con la historia de El Mineral, da seguimiento puntual a una línea de investigación en la cual los personajes populares de la comunidad, de acuerdo a su oficio y como protagonistas principales del diario quehacer, son parte indiscutible y verídica de la crónica de los tiempos.


Sobre el particular Lorenzo Rivas Valle, como coordinador general del club y quien esto escribe, tuvimos la oportunidad de entablar una amena e ilustrativa conversación con el Sr. Carmelo Guerrero Silva, orgulloso peluquero de oficio. 


Él nació en Fresnillo el 16 de julio de 1929 y a la edad de 8 años, en la peluquería de su padre, se inicia como chícharo. En el presente cuenta con 88 años, ya no ejerce la profesión.


Nos habla de sus padres: Jesús Guerrero Gámez, de oficio minero nacido en Veta Grande, Zacatecas y Juliana Silva López de Parral, Chihuahua. En 1938 su padre compra una peluquería en esta ciudad; se llamaba Peluquería Iris y se ubicaba por la calle de Faustino Botello (Morelos) en un cuartito que colindaba con lo que fue la Ferretería Nueva.


Enseguida nos dice “El Primer peluquero de la familia fue mi hermano Benjamín”. Luego su hermano Jesús, el tercero vendría siendo Don Carmelo. Más adelante abunda sobre la competencia al reconocer que siempre en Fresnillo hubo buenos fígaros y cobraban bien “y no se diga cuándo acudíamos a los domicilios particulares de los clientes”, agrega. En la esquina de las calles Morelos y Allende estuvo esta peluquería, pero ya con el nombre de Hermanos Guerrero.
Nos habla entre otras cosas que en ese tiempo su hermano Jesús se traslada a Juárez. 


Ya como peluquero independiente Don Carmelo instala su establecimiento en la esquina 20 de noviembre y Allende, frente a la zapatería Landis. Más adelante se cambia a la Juárez con el nombre de Peluquería Latino. Para entonces sus hijos eran parte del equipo de trabajo.


En la conversación brotan los recuerdos y las anécdotas. Por ejemplo: platicaban de todo con los clientes, de política, deportes, música, canciones, etc. Escuchaban la radio, los noticieros, las transmisiones de béisbol, box y toros. Y se leían periódicos y revistas como Jueves de Excélsior.


Luego nos comparte que en aquellos años se prohibía la entrada a las peluquerías a las mujeres porque los maridos eran muy celosos. “Nosotros”, dice Don Carmelo “fuimos los primeros en permitir la entrada de las mujeres”. Cuando se llevaba a un niño al corte de pelo natural, lo acompañaba su padre, su hermano mayor o un pariente. 


Hablando de cortes de cabello, solo había el natural, el abultado, el rebajado y el de cepillo, el cual se puso de moda por la segunda guerra mundial.


Afirma que los clientes más difíciles eran los niños. Para cortarles el pelo, un acompañante tenía que sujetarlo con firmeza. Se utilizaban máquinas manuables para cortar el pelo; la uno y la dos; también había la tres o cuatro ceros; estas eran para pulir. A propósito al referirse a los niños, cuenta un chiste: “siempre se tenía a un perro cerca por las orejas que se cortaban”.


De los políticos que en su tiempo atendió mencionaba a Rafael Yáñez Sosa, Pedro M. García y Jesús Bárcenas Gallegos. Recuerda a los peloteros de la liga Central Mexicana, uno de ellos de nombre Alfonso Carpio se quedó en Fresnillo y dice que era de los más pulcros y bien vestidos. 


“Nos hablaba de música, de la buena”, agrega. Se considera que era un excelente bailador y acudía junto a otros compañeros de la palomilla a los bailes que se llevaban a cabo en el club sucursal 26, Club 20-30, salón minero, deportivo nacional, etc.


Venían las mejores orquestas de México y no fallábamos lo expresa con gusto y nostalgia.


También nos comparte el servicio que se ofrecía al público. Por ejemplo la rasurada y cortes de pelo estilizados. 
También nos narra las herramientas que utilizaba y del radio receptor que nunca faltaba. Recuerda aquellos tiempos en que se utilizaban los aparatos de petróleo y hasta velas iluminar los establecimientos. 


Luego nos habla de las herramientas eléctricas al contarse con la energía eléctrica en sus establecimientos.
Después nos habla de su familia, nos dice que tuvo 10 hijos, entre ellos seis mujeres: de los varones solo uno de ellos no fue peluquero.


De otras vivencias relacionadas con el oficio nos comunica que en ocasiones se afrontaban complicadas situaciones en la rasurada por una epidemia de granos que dificultaba el uso de la navaja; en otras ocasiones por cicatrices o piel arrugada.


Los mejores días: sábados y domingos. En ocasiones se trabajaba hasta la madrugada.


Extracto de las vivencias de Don Carmelo.