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Historia documental de Zacatecas
Viene a Zacatecas el obispo de Guadalajara
María Auxilio Maldonado Romero
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10 de Abril del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / Mapa de la Descripción breve de la Muy Noble y Leal Ciudad de Zacatecas, 1732.
Cortesía / Plano de zacatecas elaborado por Antonio de Portugal en 1799.

Ahora que ya terminó la semana mayor, es un gusto informar a esta audiencia que se recibirá en las minas de los Zacatecas, la visita del obispo de Guadalajara para el mes de mayo de 1584.

Por lo anterior es que los señores don Félix de Zúñiga, corregidor de estas minas, don Hernando de Velasco, tesorero de la Real Hacienda y regidor, Hernando Briceño, alguacil mayor, Vicente de Zaldívar, diputado y rector, Antonio de Salas, Alonso Fernández Bachiller, Ruy García de Ortega, diputados, se juntaron en cabildo para organizar el recibimiento que se ha de hacer al ilustrísimo y reverendísimo obispo de este reino. 

Para dicha visita a estas minas, mandaron se tenga la orden siguiente:

Lo primero, que luego que se tenga noticia que su señoría viene a estas minas, el día que hubiere de entrar en ellas salga a la Cieneguilla del Monte el señor alguacil mayor en nombre de toda esta república a recibir a su señoría y darle el bienvenido en nombre de ella, y venirse con él. Los señores corregidor y diputados salgan el dicho día una legua de estas minas a recibir a su señoría, llevando consigo a los vecinos principales de ellas.

Al frente de la audiencia de estas minas se ponga un altar y un sitial y allí se traiga el palio de la iglesia mayor y esté allí puesto y allí se apeen y de allí se lleve debajo del palio a la iglesia mayor, el cual palio lleven, las doce varas de él, los señores de este cabildo las seis, y las otras seis los señores don Francisco de Avellaneda y don Juan de Oñate y don Juan Cortés y Baltasar de Bañuelos y Cristóbal de Zaldívar y Cristóbal de Argüello.

Que se busque una casa en estas minas, la más cómoda que se pudiere hallar para su señoría, y que el dicho señor alguacil mayor le dé noticia de ello y que se aderece la dicha casa.

Que se aperciban las trompetas que hay en estas minas para el dicho recibimiento, y que después de llegado su señoría se haga un regocijo y fiesta de sortija y juego de cañas cerca de las casas donde posare, y se traigan toros para otro día de como su señoría llegare.

Y que si otras cosas convinieren para el dicho recibimiento, se proveerá, y que se dé noticia a los mayordomos de la iglesia y Santísimo Sacramento para que prevengan las trompetas y otra música que hubiere en estas minas para el dicho recibimiento, y que se mande a los indios hagan arcos, y lo que más conviniere.

Y asimismo acordaron que el día que su señoría llegare a la Cieneguilla, que es dos leguas de estas minas, se le tenga allí aderezado de comer, para que habiendo allí reposado se venga el propio día a estas minas, y lo que fuere menester para ello se gaste de los propios de esta república.