×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



El Recreo
Señales de tiempos nuevos
J. Luis Medina Lizalde
~
02 de Abril del 2018 00:26 hrs
×


Compartir



Liga Corta




La campaña electoral que inicia no es como todas, su trascendencia la hace equiparable a la que protagonizó Madero  desde el enfoque en que ambas anuncian el fin de una época.

El desafío que reclama más  esmero del gobierno,  ciudadanos y partidos, consiste en  que no se desborden las pasiones y que una vez terminado el proceso iniciemos todos la edificación de una nueva institucionalidad a partir de que el derecho presida, el estado recupere territorios, regresemos al crecimiento económico que durante más de tres décadas nos ha sido negado y la atención a las  urgencias sociales sea asumida como  fruto del desarrollo con justicia social y no del asistencialismo manipulador.

Pasó el tiempo en que el gobernante se mandaba solo, ahora  sufre la impotencia creciente  para proteger a los suyos, nos encaminamos a la civilizada etapa de darle  al gobernante poder para lo bueno sin que de paso le demos poder para lo malo.

En  2006 funcionó el cuento del “peligro para México”, en el 2012 se construyó el regreso del PRI a los Pinos destinando una gran parte del presupuesto del estado de México  en la proyección de sus gobernador Peña Nieto y pactando con Felipe Calderón el desinfle de Josefina Vázquez Mota.

En las elecciones del 2018 poca gente toma en serio el riesgo de “otra Venezuela” y el cuento de los rusos produjo catárticas carcajadas colectivas, falla pues la fórmula 2006.

En cuanto a la influencia de los medios de comunicación estos siguen  inmersos en el desprestigio crónico, pero con la desventaja en que los coloca la sostenida expansión de las redes.  Los dueños de radio difusoras, televisoras y publicaciones impresas pronto se verán en la tentación, como estrategia comercial de recuperación,  de buscar “caras nuevas” ante el desgaste inmisericorde de sus consagrados conductores, panelistas y columnistas de consigna.

 

Se aleja el miedo

Cierto que en anteriores ocasiones electorales el crimen organizado se hace presente. En Tamaulipas veta y palomea, en otras partes obliga a otros a que renuncien a sus aspiraciones, si no entienden a la primera, secuestran a la persona que aspira, la llevan a una bodega, le arrancan el compromiso de declinar y allí mismo le reportan “misión cumplida”  vía celular, al jefe, la gente se entera pronto, a veces por la víctima, pero también es frecuente que los victimarios hablen, son del lugar, se conocen entre sí, y a veces hasta se estiman, total no hay nada personal.

No es el temor, tampoco la indiferencia lo que hace que el crimen organizado se entrometa en elecciones asustando a unos y financiando a otros, es la conciencia de que sean quiénes sean los presidentes municipales,  tendrán que decidir entre “plata o plomo”.  La verdadera solución “está arriba”,  en la cima de la pirámide del poder dónde también habitan  los verdaderos beneficiarios del crimen organizado y mientras sigan siendo intocables seguiremos envueltos en la simulación sangrienta que lleva más de diez años, esta vez asistimos al proceso electoral del 2018 con más claridad que nunca que mientras las causas no sean atendidas y la cúpula del poder fáctico en que se convirtió el crimen organizado seguiremos igual, pero acostumbrados.

Otro dato que anuncia el fin de una época es el repliegue visible de gobernadores, cuando hasta hace poco se ocupaban militantemente de elecciones en otros estados,  recordemos el primer plano que ocupó el gobierno de Humberto Moreira en las elecciones estatales zacatecanas  del  2010, al grado de desplazar a los priistas locales  de las posiciones de mando.

Meade no recibe más calor que el indispensable de parte de los gobernadores del PRI  y Anaya no contó con la presencia de ninguno en su acto de inicio de campaña.

Quizás a  los gobernadores les llegó el recato al percatarse del enorme fastidio ciudadano por su  intromisión tramposa en los procesos electorales,  aunque no dan trazas de cambiar de modos, el reparto de láminas, bultos de cemento, vales de despensas y demás perversiones para lucrar electoralmente con la pobreza siguen en auge.

Sin embargo, la eficacia de las dádivas ya no es la de procesos anteriores,  además,  hay una creciente resistencia del personal operativo de los tres niveles de gobierno a  “meterse en líos”.

 

Lo que ya cambió

Los “independientes” no podrán dividir el voto, “chafearon gacho”.

Terminó la era de la información de un solo lado. 

El ciudadano le da más peso a la Presidencia de la República que a la presidencia municipal.

El proceso electoral de 2018 apenas inicia y ya anuncia el fin de una época porque ya se fue el miedo y llegó el descontento como emoción social dominante.

Nos encontramos el jueves en El Recreo