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Historias de Lobos
Mi delito.. ser pobre
Ivonne Nava García
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31 de Diciembre del 2017 05:00 hrs
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Liga Corta




El hambre y la desesperación por no encontrar trabajo para llevar el sustento a su familia, lleva a un hombre a tratar de robar de una tienda de autoservicio. Quizá el gerente por darle una lección mayor lo acusa de un delito más grave, por lo que este hombre va a parar a la cárcel, debiendo pagar una considerable cantidad de dinero.

¿Quién es él?
Tengo 40 años, soy albañil, pero trabajo en lo que sea. Lavo carros, también soy jardinero, pintor, en lo que sea. Es difícil agarrar chambas. Estoy casado y tengo 4 niños. Uno pobre y Dios lo bendice con muchos hijos. 


Mi esposa también trabaja, lava ropa ajena y limpia casas. Tuvo una patrona muy buena, le daba mil 500 a la quincena, pero la patrona perdió su trabajo y despidió a mi esposa. De ahí se nos empezaron a poner muy difíciles las cosas. 


El trabajo en la obra ha escaseado mucho, ya no le dan trabajo a uno. Los contratistas traen gente de fuera, yo andaba con uno, pero tuvo que pagar más de 2 millones para que le dieran una obra y luego no le dieron nada y tampoco le han regresado ese dinero y ya no nos pudo pagar. 


Las cosas están muy duras y nos es que uno sea flojo o que no le busque, es que no hay. El más chiquillo de mis hijos nació malito y nosotros sin trabajo ni como llevarlo al seguro. Fuimos al Seguro Popular, pero también cuesta. Los otros están sanitos, pero ocupan sus cosas que para la escuela y para comer. Y nosotros muchas veces nos quitamos el pan de la boca para darles a ellos. 

Limpiaparabrisas
En ocasiones le he hecho de limpiaparabrisas, yo creo que si me identifican muchos, porque yo les pido permiso para lavarles su vidrio. Aun así las mentadas no faltan.


Uno que más quisiera no andar molestando a nadie, pero uno también siente hambre y también le duele que sus hijos no tengan aunque sea frijolitos para comer. Eso por un lado y por otro, en los semáforos es mucho el conflicto. 


Porque llegan unos y ya se sienten dueños de ese lugar, si lo dejan a uno hay que darles “mochada”. Una vez una “ñora” me dijo: “de que se queja si se lleva fácil sus mil diarios”,  nombre, yo me reí y me dieron ganas de llorar, si eso fuera hasta carro tenía. Pero aunque sea con mentadas, asoleado y como sea juntaba mis 100 pesitos y ya salía para los frijoles de mis mocosos.
Uno ve a la gente que pasa en sus carros y hay gente muy buena que le dan a uno hasta 10 pesos, hay gente que hasta de guantadas le tiran a uno. 


Una vez si me hicieron llorar, porque me dijo una señora ahí en el semáforo del tec “quítate pinche mugroso muerto de hambre, las ratas de tu especie las deberían quemar vivas”. La señora traía su carro muy elegante y hasta afuera olía su perfume, pero con el alma podrida, se me salieron las lágrimas. 

Levantarse temprano
Diario me levanto temprano para arrimar a mis hijos a la escuela. De ahí agarro mi mochila con mi herramienta y empiezo a buscar trabajo. A veces voy a las colonias a ver si no se les ofrece algún trabajito de mantenimiento. Si salen, a veces llego con los 200 o 300 pesos. 


En ocasiones dura días que no cae nada. Para una gente como yo que vive al día, que no caiga dinero es morirse de hambre junto con su familia. Parece que uno le exagera pero me cae que no es así y luego ya para cuando le cae a uno algo, ya lo debe, porque anduvo pidiendo fiado para darles de comer a los hijos.


 Mire yo no soy no borracho, ni drogadicto, he sido trabajador y esta vez no es que se me haya hecho fácil, estaba desesperado, tenía 15 días sin trabajar y en la tienda ya no nos fiaban.
Una esperanza


Ese sábado anduve buscándole a las chambitas toda la mañana. Nomás una señora me dijo que si la ayudaba a cambiar unos focos muy altos y  me dio 20 pesos. Ya me iba a regresar a mi casa y vi la oportunidad de ganar dinero, fui a mi casa por mi cubeta y mis franelas. De ahí al estacionamiento de esa tienda.


Una vecina me prestó 20 pesos y compré una botellita de champú. Apenas había conseguido el agua y le iba a decir a unos señores que si les lavaba su camioneta cuando llegaron los preventivos. Ellos estaban haciendo su trabajo nada más. Me dijeron que si me habían dado permiso de lavar carros.


 Les dije que no, que con quién se dirigía uno, me respondieron que le avisara al gerente de la tienda.  Yo andaba vestido normal, no andaba sucio ni nada y fui a buscarlo, se tardó mucho en bajar o en salir. 


Le empecé a decir de mi situación y que yo quería ganarme unos pesos honradamente. Me humilló delante de mucha gente, me dijo que ya conocía a los de nuestra calaña, que así llegábamos y luego resultábamos unos rateros. 


Que ahí no daban permiso de molestar a la clientela y que retirara toda mi basura de ahí y me salí de la tienda. Me senté en una banca del camión. 


Todavía me quedaban como 12 pesos, me regresé a la tienda para comprar una bolsa de sopita y llevarles eso a mis hijos.

Hambre
Ya pasaban de las 3 de la tarde y mis hijos me habían dicho que tenían hambre, se me hizo fácil. Agarré unas bolsas de sopa, un chocomilk, y dos charolas de carne. Caminé en la tienda pensando como guardármelas para salirme. Me puse la carne en el fajillo del pantalón y lo demás por ahí me lo fui guardando entre la ropa y las mangas. Todavía me regresé por unos chocolates para llevarles a mis hijos. 


No sé si me vieron o que pasó. Antes de salirme me detuvieron unos guardias de la tienda y me llevaron a una oficina. Me dijeron que me sacara lo que traía, les decía que no traía nada, en eso llegó el gerente y clarito vi cómo le cambió la mirada, me dijo “ya ves, no eres más que un pinche ratero, no te la vas a acabar”.


Ahí me dejaron y unos trabajadores llegaron con una caja de una pantalla y ahí la metieron. No sabía que pasaría, estaba asustado y pensaba que con que pagaría eso. Que le diría el gerente que me diera trabajo que asi le pagaría y que me perdonara.

Cárcel
Llegaron los preventivos y sin más ni más me esposaron. Me empezaron a “jurgonear” todo y me sacaron lo que le llevaba a mis hijos.


 Me dijo uno de los policías, que ya ni la hacía y que la pantalla para que la quería. Les dije “¿cuál pantalla?” y me respondieron “no te hagas la que te llevabas sin pagar”. El gerente dijo que yo quería sacar esa pantalla sin pagar, que llevaba una botella de alcohol escondida entre mi ropa, también mencionó que de las mangas me habían sacado ropa interior.


Todo eso no es cierto. Yo llevaba comida para mi gente y ahora quieren que yo pague 17 mil pesos y me tienen encerrado. 


En un video que ofrecieron de prueba se ve que el protagonista de esta historia levanta una caja de una pantalla. Sin embargo, no se observa que la traslade hacia la salida. Se ofrecieron testigos por parte de la tienda. 


La esposa de este hombre juntó en un mes la cantidad de 700 pesos, la tienda le otorgó el perdón y ahora está en libertad. 


Definición de hambre
Para el fisiólogo Lewes el hambre es “un instinto benéfico a la par que terrible. De ella viene el verdadero estímulo de la vida y el mayor impulso al trabajo; es ella merced a sus imperiosas exigencias quien impulsa al hombre -por naturaleza indolente- a una notable actividad”.


Lewes dice también, y con razón, que “cuando la comida abunda y puede obtenerse sin fatiga, la civilización es imposible”, y agrega que “si el hambre es beneficiosa, no es menos terrible, ya que con el hambre desaparece todo sentido de humanidad para dejar que predominen sólo los instintos feroces del bruto, que llevan al hombre a comerse a su semejante”. O sea que, se debe reconocer también el de las atrocidades que puede impulsar a cometer. Porque, aunque se nos representa el “hurto famélico”, no sólo puede recurrir el hambriento a hurtar, sino a robar, a estafar, a cometer malversaciones, y otros delitos de mayor gravedad”. 


Cosas así no deberían suceder, no debería haber robos por hambre. Una triste historia que sin duda nos invita a reflexionar sobre lo que tenemos, pero, sobre todo, nos obliga a reflexionar sobre lo que ha demasiadas personas les hace falta. 


Que este 2018 venga cargado de bendiciones para Ustedes y los suyos, apreciados lectores. Les deseo un año lleno de salud, éxitos, mucha abundancia de cosas buenas, templanza y sobre todo de empatía hacia sus semejantes.


Pásenlo de lo mejor hoy en la noche, diviértanse y ya se la saben; si toman, no manejen.
Feliz 2018!!