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Reflexiones
Navidad tiempo de reflexión y de cambio
Isabel Orendain
~
02 de Diciembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / La Navidad es el tiempo perfecto para la reflexión.

Que importante es darle a la Navidad el sentido real que tiene. Nosotros como miembros adultos de la familia, tenemos que agarrar la batuta y darle el sentido espiritual que tiene y no caer en las garras del materialismo y el estrés. De nosotros depende que en la casa se le dé el sentido de armonía, de alegría y de paz que se supone que tiene la Navidad. 

Te has puesto a reflexionar  en verdad lo qué estamos celebrando, lo que estamos celebrando es el nacimiento del Niñito Jesús. Está muy trillada la frase de que Jesús nació hace más de 2 mil años  y vino para salvarnos, pero si nos ponemos a preguntar, pensamos ¿a salvarnos de qué? Ese niño  lo que vino a hacer es enseñarnos un camino que si lo seguimos nos facilita la vida. Ese Niño nos viene a salvar de las disputas, de las envidias, del egoísmo, de la violencia. 

Si nos ponemos a estudiar sus enseñanzas vemos que trata todos los temas, desde cómo ser una buena suegra, como tratar a los niños, cuantas veces perdonar, qué hacer con los hambrientos, con los enfermos, qué hacer con el dinero, como hablar con Dios, entre otras cosas.   

La Navidad es un tiempo de alegría, de felicidad, de compartir de acercamiento; los niños viven muy ilusionados, van a posadas, esperan felices los regalos que le pidieron al Niño Dios o a los Reyes. Los adultos ¿cómo estamos?    

Para muchos es un tiempo de recibir visitas; de tener invitados a cenar o a dormir, pero muchas de las veces nos estresamos. 

En vez de ser un momento agradable, ni lo disfrutamos y estamos tan cansados en el momento de la cena o comida que nos la pasamos muy mal.

Planea todo con tiempo, que no te domine el estrés, haz una lista de los pendientes y ponle día y hora para que vayas palomeando los pendientes.  No sirve de nada estar de mal humor y cansado, hay que hacer el momento agradable y poner todo de nuestra parte para que todos estemos contentos.  

Muchos viajamos a nuestras ciudades de origen a reencontrarnos con nuestras familias, hacemos sacrificios y gastos para pasar una comida o una cena juntos.

Otros nos quedamos en nuestra ciudad, pero en general todos o la mayoría nos vamos a reencontrar con familiares cercanos que generalmente llevamos algún tiempo sin ver y que nos da mucho gusto ver. Pero, como en todas la relaciones puede pasar que más que gusto te cause disgusto reencontrarte con algún padre, hermano, suegro, cuñado.

¡Al mal tiempo buena cara!, si es el caso mentalízate desde ahora en disfrutar el momento,  proponte en ser amable, si te causa mucho esfuerzo, hazlo por tu esposo(a), por tus hijos.

Hay que reflexionar y luchar para que esta Navidad de verdad sea como dice la canción noche de paz, noche de amor; que exista armonía en la familia que es lo más cercano que tenemos; hay que luchar por esta armonía, ya sabemos que lo bueno cuesta y las buenas relaciones  cuestan. 

Que esta Navidad sea un tiempo de unión, de acercamiento, de acabar de una vez por todas con esas envidias, con esas rencillas; no sabemos cuántas más oportunidades tendremos para componer la relaciones que en el fondo sabemos que están mal, acuérdate que solo se vive una vez, ¡depende de ti! Que esta Navidad no se nos olvide que el centro de nuestras fiestas es el Niñito Jesús, y que si queremos festejarlo, lo que más le agradaría sería que cumpliéramos sus enseñanzas.

Que importante es darle a la Navidad el sentido real que tiene. Nosotros como miembros adultos de la familia, tenemos que agarrar la batuta y darle el sentido espiritual que tiene y no caer en las garras del materialismo y el estrés. De nosotros depende que en la casa se le dé el sentido de armonía, de alegría y de paz que se supone que tiene la Navidad. 

Te has puesto a reflexionar  en verdad lo qué estamos celebrando, lo que estamos celebrando es el nacimiento del Niñito Jesús.

Está muy trillada la frase de que Jesús nació hace más de 2 mil años  y vino para salvarnos, pero si nos ponemos a preguntar, pensamos ¿a salvarnos de qué? Ese niño  lo que vino a hacer es enseñarnos un camino que si lo seguimos nos facilita la vida.

Ese Niño nos viene a salvar de las disputas, de las envidias, del egoísmo, de la violencia. Si nos ponemos a estudiar sus enseñanzas vemos que trata todos los temas, desde cómo ser una buena suegra, como tratar a los niños, cuantas veces perdonar, qué hacer con los hambrientos, con los enfermos, qué hacer con el dinero, como hablar con Dios, entre otras cosas.   

La Navidad es un tiempo de alegría, de felicidad, de compartir de acercamiento; los niños viven muy ilusionados, van a posadas, esperan felices los regalos que le pidieron al Niño Dios o a los Reyes. Los adultos ¿cómo estamos?    

Para muchos es un tiempo de recibir visitas; de tener invitados a cenar o a dormir, pero muchas de las veces nos estresamos. 

En vez de ser un momento agradable, ni lo disfrutamos y estamos tan cansados en el momento de la cena o comida que nos la pasamos muy mal. Planea todo con tiempo, que no te domine el estrés, haz una lista de los pendientes y ponle día y hora para que vayas palomeando los pendientes.  No sirve de nada estar de mal humor y cansado, hay que hacer el momento agradable y poner todo de nuestra parte para que todos estemos contentos.  

Muchos viajamos a nuestras ciudades de origen a reencontrarnos con nuestras familias, hacemos sacrificios y gastos para pasar una comida o una cena juntos. Otros nos quedamos en nuestra ciudad, pero en general todos o la mayoría nos vamos a reencontrar con familiares cercanos que generalmente llevamos algún tiempo sin ver y que nos da mucho gusto ver. Pero, como en todas la relaciones puede pasar que más que gusto te cause disgusto reencontrarte con algún padre, hermano, suegro, cuñado. ¡Al mal tiempo buena cara!, si es el caso mentalízate desde ahora en disfrutar el momento,  proponte en ser amable, si te causa mucho esfuerzo, hazlo por tu esposo(a), por tus hijos.

Hay que reflexionar y luchar para que esta Navidad de verdad sea como dice la canción noche de paz, noche de amor; que exista armonía en la familia que es lo más cercano que tenemos; hay que luchar por esta armonía, ya sabemos que lo bueno cuesta y las buenas relaciones  cuestan.  

Que esta Navidad sea un tiempo de unión, de acercamiento, de acabar de una vez por todas con esas envidias, con esas rencillas; no sabemos cuántas más oportunidades tendremos para componer la relaciones que en el fondo sabemos que están mal, acuérdate que solo se vive una vez, ¡depende de ti! 

Que esta Navidad no se nos olvide que el centro de nuestras fiestas es el Niñito Jesús, y que si queremos festejarlo, lo que más le agradaría sería que cumpliéramos sus enseñanzas.