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De mis apuntes
La minería en Plateros 1870
Redacción
~
02 de Diciembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Archivo / .

Cada vez que se habla del origen de la minería en esta región primeramente se citan las Minas de San Demetrio, enseguida al legendario Cerro de Proaño, luego las minas de Fresnillo. Con relación a lo anterior desde mediados del siglo XVI varios tratados versan sobre los yacimientos descubiertos en este paraje por los ambiciosos conquistadores

Para empezar se destaca lo que tiene injerencia con los primeros campamentos mineros o asentamientos humanos, desde luego del accidentado y discutible pero inminente desarrollo social, político y económico. 

En su mayoría se abunda con cierta puntualidad y congruencia desde la explotación de fundos, riesgos por las continuas incursiones de los temibles chichimecas, establecimiento de haciendas de campo y beneficio, de la movilidad de mercaderes, hasta del avance en materia de evangelización de los nómadas.

Sin embargo, poco se dice, aunque es obvio entenderlo, de las inmensas fortunas logradas a través de la desordenada explotación de los codiciados minerales que vinieron a enriquecer a cientos de conquistadores, incluidos aventureros oportunistas y bandoleros.

En esta ocasión dejaremos por instantes lo que tiene relación con las minas del Fresnillo. Nos abocaremos a desglosar varios apuntes que hablas de las Minas de Plateros en el último tercio del Siglo XIX. Corresponden del año 1870 cuando las minas de Fresnillo se encontraban semiparalizadas luego del fallecimiento de José González Echeverría, ocurrido en septiembre de 1864.

Quienes se atrevieron a trabajar las minas de Plateros, posteriores a las antiguas Minas de San Demetrio, primero se constituían como “pequeñas empresas” y aunque estos operaban con infinidad de limitaciones jamás cedieron ante la adversidad.

Luis Campos fue uno de estos empresarios, él trabajaba las minas de San Antonio, al norte de Plateros, ocupaba a 166 trabajadores que se distribuían de la siguiente manera:90 barreteros, 16 destajeros, 10 peones, 20 quebradores, 8 en malacate, 9 dependientes, 2 corraleros, 5 garraferos y 6 fleteros.

La mina en cuestión tenía una profundidad de 78 metros, la veta por su parte medía un metro de ancho rumbo norte. Enseguida se informa de la forma en qué operaba, por ejemplo el desagüe se realizaba con el uso de un malacate que se extrae por medio de 40 botas diarias por 60 arrobas. El mismo malacaet era utliado para el manteo o extracción de carga y escombros.

Se agrega que el terreno es sumamente “duro” por lo cual se tiene que recurrir al uso de explosivos. De la ley de metales se anotaba que “en términos medios  son tres marcos por un montón”.

Respecto a las instalaciones se apunta que el concesionario las recibe en ruinas. En la reedificación se invierten 2 mil 477 pesos, se aclara en el informe que no se incluye la madera, por otro lado se menciona que la maquinaria continuamente está en reparación.

La nómina que se paga es por el orden de 600 pesos semanarios. La producción se resume en 300 cargas de metal por semana como término medio, Se agrega que los trabajos de explotación más regular se logran hasta en el mes de diciembre de 1873.

El señor Campos, cita el informe, también trabaja la Hacienda de Guadalupe que pertenece a la antigua negociación Proaño, en la cual se benefician los metales que se obtienen en la mina San Antonio de Plateros.

Para obtener más ganancias el minero se vuelve residuos provenientes de otras minas cuya ley es de 13 a 14 onzas por el sistema de patio. Se informa que cuenta con 14 tahonas que muelen 108 montones por semana, con ley de 12 a 13 onzas. Revela que cuenta con dos molinos  y un lavadero con dos tinas y consume de 150 a 160 libras de azogue (mercurio) semanalmente.

Por su parte, las mineras Santa Rosa y santa Gertrudis, también de Plateros, son trabajadas por Agustín Fuentes. Las describe de la siguiente manera: la veta de dos minas que es la misma, va hacia el norte. Tiene algunos puntos, hasta dos metros de espesor y forma en su matriz una roca cuarzosa  sumamente compacta. En la veta aparecen dispersos hilos argentíferos, como dicen los mineros “hilos ramaleados”.

En esta mina laboran 170 trabajadores distribuidos de esta manera: 74 barreteros, 22 destajeros, 13 peones, 3 manteros y aleros, 19 quebradores, 11 en los malacates, 4 herreros, 5 corraleros, 3 garraferos, 14 dependientes y 4 fleteros. Se trabaja de una profundidad de 100 metros.

La nómina semanal ascendía  a los 800 pesos aproximadamente. Del rendimiento de los metales se compone 250 cargas semanarias, cuya ley término medio es de tres marcos por montón de 20 quintales. Varios microempresarios trabajan en ese tiempo las antiguas y abandonadas minas de San Demetrio.