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Trotamundos
Hefner y Turismo
Raúl Muñoz del Cojo
~
30 de Septiembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Después de enterarme de la muerte de Hugh Hefner, me di a la tarea de investigar un poco para compartir con usted las aportaciones de este singular personaje a la vida turística de la ciudad de Los Ángeles en el estado de California y para complementar un poco más, agregaré algo de historia de la vida de esta personalidad. 


Sus padres fueron Glenn Lucius y Grace Caroline Hefner, dos maestros conservadores, de religión metodista y descendientes de suecos y alemanes asentados en Chicago, dato que menciono porque su madre fue quien le prestó mil dólares de los ocho mil que necesitaba para fundar su propia revista, misma que nace después de haberse quedado sin el trabajo de periodista para la revista Squire y un diario militar durante la Segunda Guerra Mundial. 


Para Hefner, sus aportaciones a la vida americana declaradas en una entrevista en los ochentas fueron la defensa a la libertad de expresión y el terminar con la mojigatería que se vivía en aquella época. 


Previo a ser la diva del cine que fue, Marilyn Monroe se llamaba Norma Jean y posó desnuda para varios calendarios. Para su mala suerte y algo en lo que nunca pensó es que Hefner compró una fotografía inédita de ella por 500 dólares, misma que convertiría en el primer póster desplegable de la revista. Al descartar los nombres de Stag Party, Sir y Bachelor, se queda el de Playboy y el número uno se publica en diciembre de 1953. 


Dicha publicación no tenía número, ya que el empresario no sabía cuándo saldría la siguiente. La foto de Marilyn sin ropa sobre un fondo rojo de terciopelo, logró que los 55 mil ejemplares se vendieran rápidamente y al siguiente mes la revista apareciera con el número dos a la venta en los quioscos. 

La anécdota de este primer tomo es que la Monroe y Hefner eran de la misma edad, nunca se conocieron pero su destino era pasar la eternidad juntos debido a que en el 92, el magnate compró la tumba de al lado de ella para disfrutar del sueño eterno al lado del ícono sexual de su juventud. 


A pesar de las fotografías que se publicaban, la filosofía Playboy era ser una revista de contenido con atención especial en el sexo, ya que este era parte importante de la vida de cada lector. 
Cada número incluía reportajes escritos por Truman Capote, Gabriel García Márquez, Vladimir Nabokov y Arthur Clarke, entre otros; incluso Ian Fleming usó la revista para publicar las primeras aventuras de James Bond, Picasso por su parte ilustró algunas de estas. 


Como verá, la cultura no fue lo único que se daba en Playboy donde además de relatos, Hefner nunca olvidó sus orígenes de periodista y se empeñó a publicar entrevistas con grandes personalidades tales como Fidel Castro, Martin Luther King, Malcom X, Jimmy Cárter, entre otros

 
Desde 1959 hasta 1974 la Mansión Playboy se encontraba en Chicago, pero gracias a la fama y fortuna adquirida con la revista en 1974 decide comprar una mansión en el 10236 de la Calle Charing Cross de Holmy Hills en Los Ángeles, California.

Su tamaño es de mil 952 metros cuadrados, fue construida en 1927 y comprada por Hefner en 1.2 millones de dólares. 


Tiene 22 habitaciones, cuenta con una bodega, sala de juegos, zoológico canchas de tenis, jardines, cascada y una enorme piscina; tiene también una casa de juegos y una de invitados. 


Actualmente la Mansión Playboy es uno de los imperdibles en la visita a Los Ángeles, ya que en ella vivía Hefner con sus novias oficiales. Las visitas a esta casa eran de playmates y conejitas de la revista. 


Esta residencia se hizo famosa por las fiestas de cumpleaños de Hefner que se celebraban año tras año el 4 de abril, y la fiesta del sueño de una noche de verano, celebrada generalmente a mediados de la estación. El dato inútil de la mansión es que posee permiso para celebrar sus fiestas con fuegos artificiales y tener un zoológico en la propiedad. 


Aparte de esto, Hollywood está en eterna deuda con él, porque el patrimonio de esta ciudad se benefició varias veces con la filantropía del magnate, ya que sin su ayuda, el famoso letrero de Hollywood no existiría. 


Fue en 1970 donde la cámara de comercio decidió que las letras necesitaban una restauración que costaría 250 mil dólares y si esta no se daba, las tendrían que quitar; para que esto no ocurriera, Hefner organizó una fiesta en la mansión donde cada letra fue subastada simbólicamente para la recaudación de fondos en 28 mil dólares. 


Pero esto no solo ocurrió una vez, en el 2010 un grupo de inversionistas de Chicago anunció que vendería la propiedad en la que están las letras, para evitar esto nuevamente Hefner ya no organizó una fiesta, simplemente donó 900 mil dólares para evitar que esto pasara. 


Personalidades así pueden ser duramente criticadas por sus actitudes o manera de ser, pero cabe reconocer que a pesar de toda adversidad la huella que dejan es para siempre. ¿Imagine usted a la ciudad de Los Ángeles  sin la Mansión Playboy o sin las letras de Hollywood? Ojalá y hubiera muchos Hefner por el mundo.

 

Hasta la próxima.