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Trotamundos
Desastres y turismo
Raúl Muñoz del Cojo
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23 de Septiembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Recuerdo como si fuera ayer la escena del temblor de hace 32 años; salida a la secundaria, desayuno casi terminado y la televisión prendida en el programa de Hoy Mismo. Lourdes Guerrero comenzó a decir que estaba temblando, que estaba fuertecito y al abrir la toma se vio Juan Dosal también muy sorprendido, en escasos segundos la señal se fue y mi papá me llevó a la escuela. 
Fue hasta el descanso que nos enteramos de lo sucedido ya que las religiosas del Colegio nos pusieron a rezar un padre nuestro por las víctimas de ese sismo. Sin redes sociales, teléfonos celulares y todos los artilugios modernos con los que contamos hoy, fue verdaderamente sorprendente el gesto solidario de nuestra nación atestiguado por la televisión que tuvo que hacer milagros y reconstruirse para poder trasmitir. 
Curiosamente y en otras circunstancias a varias décadas de esa catastrófica fecha, la tierra nos vuelve a sorprender con otro movimiento telúrico que no solo afectó a la capital, también compartieron penas  incluso con algunos días de diferencia los estados de Oaxaca, Morelos, Chiapas y Estado de México. 
Me sorprenden varias cosas que quiero comentar con usted ya que a veces sin querer, alarmamos a la gente sin saberlo o transmitimos una mala información que afecta gravemente a sectores productivos que no sufrieron daños en las zonas de desastre. 
Absurdo una nota que vi en redes y firmada supuestamente por nuestra minera local donde se advertía temblaría en la madrugada en Fresnillo y se le pedía a los habitantes de aquí estar preparado y tener sus documentos importantes listos para cualquier caso de evacuación de domicilios.
Pero la pregunta ¿quien y porqué hace esto? ¿Se darán cuenta las personas que idean esto la sosobra y mal rato que hacen pasar a la gente? Definitivamente reprobados en conciencia cívica, aprendamos del ejemplo de los habitantes de CDMX, quienes en las malas se dan la mano y salen adelante. 
Se de antemano que como mexicanos tenemos un humor algo oscuro, pero hacer memes y abusar de ellos en la crisis que vivimos en los primeros temblores, solo muestra la poca calidad humana que tenemos en estos días, que pena que los valores se estén  convirtiendo en una especie en peligro de extinción. No digo que me asusten estas cosas, pero estoy convencido que siempre hay un lugar y momento para todo. No es agradable burlarse del dolor ajeno.
La prudencia es una virtud que a veces se dificulta enseñar. Es de pésimo gusto saturar los chats y redes sociales con lo primero que nos cae ya que en ocasiones de emergencia como la vivida hace varios días, saturamos por tonterías la única manera de comunicarse que había. Como reflexión me gustaría pedirle verifique lo que reciben si es cierto e interesante páselo, si no quédese con su información. 
Debemos denunciar los abusos que se dan por gente sin escrúpulos que colecta, asalta, roba o simplemente quiere hacerse de algo solo para su beneficio. Ya es hora que seamos conscientes y tomemos en cuenta las cosas que valen la pena. Si no hacemos por cambiar, créame que jamás lo lograremos. 
La pregunta clave que nos debemos de hacer es ¿qué podemos hacer para apoyar a estas entidades? Me queda claro que en lo inmediato los donativos en especie o en dinero que están fluyendo apoyan de una manera muy importante las labores de rescate, pero debemos ser conscientes de que después de esto hay que limpiar, reconstruir y hacer que los lugares afectados recuperen su vida normal. 
Para esto sugiero varias cosas que realmente se pueden realizar fácilmente. Si tenemos plan de salir, programemos ir a Chiapas, Oaxaca, Estado de México, Morelos o la Capital, ya que como sabemos, no todos los lugares turísticos de estos estados fueron dañados. El reactivar la economía es labor de todos nosotros. 
Debemos de comprar productos nacionales, mas si son de las zonas con problemas. Es sumamente importante que veamos de donde viene lo que adquirimos, parece que no pero des esta manera ayudamos también a que las personas en desgracia tengan ingresos. 
Como reflexión final debemos de considerar que si actuáramos con el patriotismo, responsabilidad y generosidad con lo que lo hacemos en estos momentos difíciles, le aseguro estaríamos viviendo en un México de primer mundo, espero de corazón esta tragedia sea un parteaguas para las nuevas generaciones de mexicanos. 
Ojalá recapitulemos lo que hacemos bien y mal, también pensemos en el daño que le estamos haciendo al planeta. Si no vemos esto como un llamado, La Paz entre la tierra y los humanos estará mas lejos cada día. 
Hasta la próxima.