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De mis apuntes
Alta prioridad: rescate de la tradición
Carlos López Gámez
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08 de Julio del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Emprender lo que nos compete todo el pueblo y que además le pertenece por derecho propio, es complicado y quizá complejo por la infiltración de tanto compromiso político y de otra índole. Sin embargo nada es imposible si en este caso la razón está de parte de la sociedad, de nadie más. Nos referimos en concreto a la Feria de Fresnillo.

Así se llamó  desde sus orígenes y a pesar de infinidad de vicisitudes e incidentes, incluso agresiones para impedir su desarrollo, se ha logrado mantener de pie durante 62 años. La diversidad de eventos que conformaban el programa general da respuesta al clamor, sugerencias y exigencias manteniendo vigente aún en contra de trabas gubernamentales.

La Feria de Fresnillo desde aquel lejano 1954 y con base en su continuidad y significado se ha convertido en tradicional. Por cierto, desde aquellos años se sentía en todos rumbos la unidad en torno a los festejos. Los fresnillenses siempre expresaban: “nuestra feria”. A propósito, cada año la comunidad exigía mejores eventos e instalaciones decorosas. Muy a pesar de las carencias y limitaciones, todo se realizaba en escenarios naturales.

El objetivo central de los festejos anuales era y es indiscutiblemente: la unidad. Desde luego, resaltaba el propósito complementario “proyectar ante propios y visitantes el desarrollo del pueblo en todos los conceptos”. Creo que para eso es una feria. Claro, debe convocar a la participación ciudadana y programar una diversidad de eventos.

Hablando de los inicios, tan solo me avocaré en esta ocasión a los primeros 10 años en que se desarrolló con incontables dificultades, boicots y las muy comunes grillas provenientes de los envidiosos que estaban en favor de nada y en contra de todo. Pues bien, en solo una década la feria local ya incursionaba en las ligas mayores de eventos populares y eso que lo que se hacía en esta ciudad era producto de entusiasmo, mucho entusiasmo y sin recurso alguno y además en improvisados escenarios (calles, jardines, plazas, etc.).

Y, ¿Cómo se demostraba el desarrollo de la comunidad? Pues… en los llamados stands -se podía ver lo referente a la minería-origen del pueblo, la agricultura, ganadería y el comercio. Los cuatro pedestales de la subsistencia de la comunidad. Además se montaban en improvisados escenarios exposiciones de pintura, dibujo y escultura, artesanía, empresas e instituciones educativas.

En el ámbito cultural, evidentemente los juegos florales marcaban la diferencia. Puntualmente aquellos inolvidables bailes de coronación y aniversario; de los charros, de los jóvenes y teatro del pueblo. Sin faltar las variedades artísticas en el palenque y las corridas de toros. En torno a los jardines los llamados “tapancos o terrazas” con la presencia de orquestas y cantantes.

No faltaba la alegre o pícara tambora, mariachis o grupos musicales recorriendo los pasillos disponibles mezclándose entre miles de concurrentes, familias completas que disfrutaban su feria a su estilo y a su gusto. Los niños se sumaban a los festejos acudiendo con sus padres a los juegos mecánicos o a los eventos programados especialmente para ellos.

Cuando la feria de Fresnillo llegaba a los primeros 10 años, superando todo tipo de presiones, los eventos a desarrollar se programaron para 22 días. La feria en 1954 fue del 16 de agosto al 16 de septiembre: todo un mes. Pues el programa de 22 días fue necesario modificarlo porque el gobernador del Estado J. I. Rodríguez Elías se presentó a pedir, mejor dicho a ordenar que por lo menos se suspendieran los eventos durante un par de días para que diera comienzo en la Alameda de la capital lo que ahora es la Fenaza.  Que de paso le digo que fue un fracaso.

Nuestra feria, lo digo de esa manera porque de hecho y por derecho le pertenece al pueblo porque un grupo de ciudadanos comprometidos con su comunidad y principalmente interpretando su deseo de contar con festejos propios y alusivos en este caso al origen del Fresnillo decidió en 1954 organizar lo que fue la primera feria para conmemorar según la cita histórica los 400 años de vida de este Mineral. La feria local nació en las entrañas del pueblo y a él pertenece.

Para conservar nuestra tradición evitemos que en tiempos de la incontrolable globalización y la agresiva digitalización sea blanco de absurdas pretensiones, como aquella de apropiarse del máximo evento anual para lucro personal. Entonces debemos proteger el legado y nuestra tradición. Y, para terminar, mi propuesta que ojalá coincida con la suya: que no se vuelva a politizar la feria y las instalaciones estén continuamente conservadas y se les utilice de la mejor manera durante todo el año.