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Historia documental de Zacatecas
Guía útil para prevenir y controlar la epidemia de fiebre contagiosa (primera parte)
María Auxilio Maldonado Romero
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04 de Julio del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / En 1813 las autoridades buscaron alternativas para evitar los estragos de las fiebres malignas.

En esta época de tanto calor debemos tener mucho cuidado con las enfermedades, sobre todo cuando la temporada de lluvia ha tardado en presentarse.


Esto hace aún más complicada la situación, y que los agentes nocivos tengan las condiciones propicias para reproducirse y diseminarse más rápidamente afectando seriamente la salud humana.


Es por ello que en el año de 1813, las autoridades civiles y eclesiásticas de la ciudad de Zacatecas, así como los ciudadanos y los facultativos de medicina, vocales de la Junta de Sanidad Pública, nombrados por el Ilustre Ayuntamiento Constitucional, a fin de acordar las más prontas y eficaces providencias para evitar en lo posible los espantosos estragos que ha hecho y están haciendo las fiebres contagiosas y malignas en los individuos del pueblo, curar a los que las padezcan, extinguirlas en los que aún puedan ceder el mal y precaver el contagio en los que no lo hayan recibido, para desempeñar dignamente la alta confianza que ha merecido aquel Cuerpo, en el importante ánimo del cuidado y conservación de la salud pública y socorro necesitados en la presente necesidad, que dio motivo a la instalación de este congreso, dispuso dar principio al lleno de sus graves deberes, y en consideración a lo nocivo que es en una ocurrencia como la presente, que se abran sepulcros y entierren cadáveres en las iglesias de los pueblos; que se forme una diputación compuesta de los señores presidente y vocales, cura párroco y rector, que se dirijan al señor Intendente de esta provincia y jefe militar y político de ella, y soliciten de su señoría mande publicar un bando, haciendo entender a todos los habitantes de esta capital que en lo sucesivo y en el entretanto las circunstancias lo exijan, no se sepultará ningún cadáver en las iglesias parroquial y de regulares de ella, sino en el lugar que se destinará para este fin por esta Junta, pero que esto deberá tener efecto sin perjuicio a los derechos de la fábrica material de la Santa Iglesia, en todo aquel que fallezca y tenga arbitrio o proporción para satisfacer esto, en todo conforme al arancel que últimamente se aprobó por la Audiencia del distrito y se observa en este punto.


Que siendo necesario un fondo para los gastos que demandan los necesitados, se dispuso que los señores presidente, intendente, el sargento mayor de la plaza, vocales, cura párroco, reverendos prelados de San Agustín, Santo Domingo y la Merced, en unión del señor Asesor de esta Intendencia, rector del colegio, saliesen en la tarde de este día, a solicitar contribución voluntaria de los vecinos que quisieren fomentar tan justa, piadosa y benéfica idea.


Que las cantidades que se recojan, se depositen en poder del señor vocal, para su distribución en la forma que esta Junta crea más conveniente en favor del mismo; procediendo luego a la compra de saleas, frezadas y cosas necesarias para las camas de los enfermos.

Continuará…