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De mis apuntes
Fresnillo siglo 16
Carlos López Gámez
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24 de Marzo del 2017 00:00 hrs
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Cortesía / El cerro de Proaño fue descubierto en 1552.
Cortesía / El cerro de Proaño fue descubierto en 1552.

El único propósito que nos conduce a exponer su consideración algunas dispersas y desordenas citas y referencias que aparecen en indistintos escritos relacionados con la historia de la región y, que, por mero accidente o quizá intención, tienen injerencia con el Fresnillo, es: aportar aunque sea en mínima parte algo para armar la microhistoria local.


Para empezar debemos abordar en dos imprescindibles elementos para sustentar nuestras consideraciones y tratar de precisar el origen de este pueblo. Estos son: “testimonios jurídicos e históricos”.  


El obligado testimonio jurídico no se conoce, de hecho no existe. Este sería sin lugar a dudas la CÉDULA REAL que para quien esto escribe EL CERTIFICADO DE ORIGEN. Si no lo hemos conocido pues  simple y llanamente NO EXISTE. Después de más de 450 años de este lugar nadie sabe absolutamente nada de ese documento. 


Si el primer elemento no existe, entonces debemos recurrir al segundo. Sobre este se recurre a las referencias y citas que varios escritores las integran en sus tratados que no hablan precisamente de esta tierra. Pero es lo único que nos ha permitido conocer un poco más de nuestros orígenes y raíces. De esta manera se ha estado escribiendo la microhistoria de El Mineral, con infinidad de imprecisiones por la ausencia de fuentes afirmativas en este sitio. 


En nuestros apuntes aparecen referencias y breves citas en unas cuantas palabras o líneas y datan desde tiempos prehispánicos, principalmente de los nómadas que deambulaban en este paraje. Que de acuerdo con mi punto de vista fueron “los primeros pobladores”. 


El primer peninsular que pisó estos parajes fue Diego Hernández de Proaño para explorar el cerro que lleva su nombre. De acuerdo con las citas fue en el año 1552. En 1554, aunque a los corifeos del sistema no les agrade, muchos menos a los súbditos de la corona, se habla de la primera expedición de los conquistadores que acampa en torno a los manantiales. A partir de esa fecha aparecer el primer nombre propio de este lugar: “Aguas del Fresnillo”. 

Para nosotros desde el instante en que este sitio tiene nombre propio, pues querido Sancho, como dijera el Quijote, “empieza la historia de este pueblo”. Una versión juramentada de Juan Ruiz Giral, integrante de la expedición comandada por Juan de Tolosa, quien es acompañada por  Francisco de Ibarra y fray Jerónimo de Mendoza los describe con más amplitud que otras referencias conocidas. 


Otra referencias: el alcalde mayor de Zacatecas, Antonio de Maldonado pretendió formalizar una villa en las “Aguas del Fresnillo” en 1561. Entonces ya había en este lugar varios vecinos. En 1566 con el descubrimiento de las minas de San Demetrio registrado el 8 de octubre de ese año y la exploración del yacimiento del Cerro de Proaño se inicia “la explotación minera” y de esto en 1567 ya se habla de haciendas de beneficio en los dos fundos, para entonces a este paraje le llaman “Minas del Fresnillo”. 


En el año de 1568 ya se menciona el “presidio” en este lugar. Un año después el primer cura y alcalde mayor, evidentemente la existencia del campamento minero que no tiene nada que ver a “un pueblo”. En 1575 una carta de vecino enviada a familiares de un minero fallecido les comunica que deben presentarse para reclamar sus pertenencias. Así llegamos a 1585y las relaciones geográficas del siglo 16 que hacen mención a las minas de Fresnillo y San Demetrio. 


Los vecinos que contestan el cuestionario enviado por la corona describen de acuerdo con sus intereses lo que les conviene, obviamente no narran lo que en verdad hacen. Para mí engañan a su soberano y protegen sus intereses. No citan los barrios indígenas ni a sus esclavos, mucho menos denuncian las incursiones de los chichimecas cada vez que aparecían provocaban la paralización total de la minería y el abandono del poblado. 


Por eso nada se podía registrar con formalidad y seriedad. Los conquistadores explotaban sus minas obtenían dividendos y se retiraban de lo contrario se exponían a ser masacrados por los indómitos guerreros que solamente fueron sometidos por hambre. 


Del siglo 16 en Fresnillo, citamos con otra referencia alusiva al pueblo minero y a su accidentado desarrollo, esta tiene injerencia a la hospitalidad de Nuestra Señora de la Concepción y templo adjunto cuya datación de acuerdo con documentos consultados en el archivo parroquial corresponde al año 1592.


Para reflexiones y otras consideraciones, desde 1550 a 1600 estas tierras eran zona de guerra por las incursiones devastadoras de los chichimecas. 
Fresnillo desde sus orígenes ha sido población de paso. Aventureros y oportunistas han hecho y deshecho a su antojo de manera impune. Conclusión: Somos un pueblo de posesionarios no de propietarios.