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De mis apuntes
Primero cementerio, después atrio 
Carlos López Gámez
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18 de Febrero del 2017 10:47 hrs
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Liga Corta




En la búsqueda de todo aquello que tenga vinculación con el contexto histórico del Fresnillo, tuvimos la excelente oportunidad de consultar, aunque de manera muy escueta, el libro de Gobierno fechado el 28 de abril de 1876 y que es parte del acervo que se conserva de milagro en el Archivo Parroquial de este pueblo minero. 

Nos enteramos de lo que desconocíamos por completo, salvo algunas citas dispersas, referentes al tiempo parroquial y decidimos que usted debe conocerlo porque es parte de la historia local. Es más, es una fuente real y evidentemente de credibilidad. 

Por ejemplo: la solicitud firmada por el cura Dámaso Martínez y que dirige a Esteban Mora, jefe político del municipio, en la cual le pide su anuencia para delimitar y construir el atrio del templo. 

El texto cita: “La Reforma del atrio y cementerio que es contiguo al frente de la iglesia parroquial porque lo necesita por varios motivos que no son del caso referir, la obra que me propongo hacer por ser costosa durará tal vez un año, tanto por esto así como porque su costo se hará con la cooperación de los fieles que al efecto se aprestan gratuitamente, sírvase pues Sr. Jefe Político conceder a mi petición y solicitud dar fe a su autoridad política y además miembros de la Ilustre Asamblea. El atrio llevara parte del palco y barandal que será de material que se pueda, fierro o madera, por tal motivo necesarias para formar el cerco”. 

La respuesta del Jefe Político fue: “Cuando lo crea conveniente sujetándose a ocupar el terreno que tiene señalado y levantando el zócalo o barda a la misma altura y esperar que tiene la del atrio de la cárcel”. (La cárcel se encontraba en el antiguo presidio). El libro 6 de gobierno, foja 7 registra lo anterior. 

Las obras relativas al atrio empezaron en los primeros años del siglo XX y terminaron el 16 de julio de 1931, siendo cura el presbítero Salvador Robres. Por ciento en el mismo documento encontramos otra cita, en esta se menciona a D. Dámaso Muñetón quien en ese mismo año diseña el plano arquitectónico básico para reformar el altar mayor, el cual había sufrido fuertes daños al ser incendiado, pues el altar era de madera. 

La petición referente al atrio no era de nuestro conocimiento, sin embargo, del cementerio al frente del templo sí teníamos información tanto escrita como testimonios físicos. La información respecto al cementerio provenía de fuentes dispersas, sin embargo empezaron a surgir evidencias físicas principalmente cuando se nivela la superficie del atrio en recientes obras de restauración, al encontrarse restos humanos. 

Por otro lado, una fotografía que data de finales del siglo XIX, retiene una imagen que consiste en una plazoleta (De Guadalupe) empezada desde el acceso principal del templo había el oriente; al centro (en la calle ahora) se observa una gran fuente y su entorno está saturado de variedades arbolíferas distintas. Ya no existía el cementerio porque en la superficie del atrio aparecen abundantes árboles. 

Con las reservas pertinentes nuestra presunción hipotética nos conduce que a mediados del siglo XIX existía una zona arbolada que nacía por así decirlo, desde el acceso central al tempo hasta la llamada Alameda. 

Nuestra apreciación muy particular nos conduce a otra fuente: el sector que se ha conocido como Alameda era un enorme solar. La cercanía de la cañería que desciende por la Reforma cruzaba la manzana frente a la parroquia, pasa por debajo de la escuela Libertadores, para desembocar en el lugar que se le conocía como el caimán. 

Las primeras fincas que empezaron a construirse en todo ese sector fueron después del embovedado del canal que fue en el año de 1833 por Francisco García Salinas. Escrituras de fincas de cofradías y de particulares empiezan a aparecer después de los cuarenta del siglo XIX. 

Otra fotografía, esta de los primeros años del siglo XIX, tomada al frente de la ahora calle Reforma de oriente al poniente, en la parte izquierda aparece el templo parroquial y material de construcción, canteras, que se utilizaban para el atrio en perspectiva, así como las fintas que colindaban con la acera norte del templo que eran propiedad del señor Briano. Al norte la cárcel. Al fondo se puede ver la demolición de las fincas que dieron paso a la construcción del Mercado Juárez. 

La Alameda, por cierto, fue creada por don Luis G. Ledesma, jefe policiaco en 1910. Claro aprovechando el enorme lote baldío. En 1914 siendo presidente municipal Carlos Poncio remodela ese espacio dotándolos de bancas, alumbrado y arboleda, incluso construye el edificio para la primera biblioteca infantil del municipio (pérgola que aún existe en el interior del jardín de niños).