Friday 24 de March de 2017

El nacimiento de Noria de Ángeles

J. Jesús de la Rosa      19 Sep 2015 21:33:02

Fotos: Cecilia de la Rosa y Miguel Ángel García

La fundación de Noria de Ángeles ocurrió el 15 de enero de 1621, cuando el capitán Alonso Gómez denunció un ojo de agua, cuya corriente atraviesa el poblado de Noria de Ángeles.

También encontró un solar para casa, huerta y cuadrilla de minas.

La palabra noria tiene origen árabe; significa pozo perforado a cielo abierto para extraer agua del subsuelo.
Al municipio se le agregó “de Ángeles” porque el mineral explotado desde 1705 llevó por nombre Real de Ángeles y fue el primer poblado del lugar.

Se trata de un complemento puramente religioso, por la influencia que tuvo la orden religiosa de los Agustinos en la región de la Sierra de Pinos y Real de San Nicolás de los Ángeles, quienes construyeron la primera capilla religiosa de este mineral.

De 1705 se tiene el primer nacimiento registrado en el municipio.

En 1720, la cifra aumentó a 53 y al siguiente año se registraron 45, lo que demuestra la bonanza en poblado.

El número de habitantes se mantuvo constante, en torno a 200; se estima que entre 40 y 50 familias vivían de la minería.

A ellas pertenecían los dueños de las minas y las autoridades civiles; la mayoría eran españoles peninsulares y otros ya nacidos en el continente.

Fue hasta la segunda mitad del siglo 19 que desaparecieron las etnias en el municipio, debido a la amalgama de razas.

Los habitantes de Noria de Ángeles conocieron la guerra de Independencia, pero no por algún combate, al menos del que se tenga registro, sino porque se conoció el paso de las tropas de Miguel Hidalgo por la Hacienda del El Carro (hoy Villa González Ortega), en 1811.

La gente de este municipio fue testigo del paso de una parte del ejército francés a la capital zacatecana, luego de que combatieran en Nochistlán y Teocaltiche, Jalisco.

La otra parte había tomado el camino directo desde Aguascalientes.

Durante la Revolución Mexicana, Noria de Ángeles fue asaltado por el guerrillero Nicolás Torres y el 11 de mayo de 1911 incendió los archivos de la presidencia municipal, el correo y telégrafos.
 

Leyenda

Hermenegildo Carrera
En Real de Ángeles hubo un cuerpo de policías rurales encabezados por Hermenegildo Carrera, quien tuvo mucha fama porque se decía que hablaba con los muertos.

En 1887, este mineral era un mediano pueblo en el sureste de Zacatecas; como en todos los reales de ese tiempo, con frecuencia ocurrían homicidios por diversos motivos.

Hermenegildo investigó el asesinato de un capataz de la mina Restauradora Purísima y puso preso al acusado, Pilar Mauricio, quien se dijo inocente. El jefe no le creyó, así que lo sacó del pueblo y le pidió que confesara su crimen, pero siguió negándolo.

Ante la situación, Hermenegildo le dijo que se fuera corriendo a su casa y cuando lo hizo, los rurales le dispararon por la espalda.

Esta era la ley fuga que utilizaban para apaciguar a los  descontentos del régimen de Porfirio Díaz.
El bárbaro crimen fue muy sonado y a la vez condenado por los habitantes.

Lo curioso de ese caso es que en el pueblo había dos hombres con el mismo nombre, pero quien cometió el crimen era de Pánuco y el inocente pagó con su vida.

Ocurrió otro homicidio y el jefe del cuerpo de rurales de inmediato inició la investigación y usó su característico método.

Llevado el cadáver a la alcaldía, que en aquel entonces era la casa consistorial, colocó al difunto frente a los  sospechosos detenidos y le preguntó:

-“¿Quién te mató?” Al terminar, miraba el semblante de los presos. Luego volvía a preguntar y ponía el oído en la boca del cadáver.

Cuando hacía la pregunta por última vez, ponía mucha atención a los sospechosos y decía: “Ah, oh sí, ¿quién fue, el que tiene la paja en la barba?”

Inmediatamente el culpable se llevaba la mano a la barba para quitarse la supuesta paja y era la forma en que se delataba.

Al morir, Hermenegildo fue sepultado en el panteón del mineral, pero para sorpresa de los habitantes, se decía que salía dos veces de su tumba.

El vicario eclesiástico de Real de Ángeles sugirió que lo sepultaran fuera del panteón, porque no merecía estar en tierra santa, por tanta maldad e injusticias que cometió.

Festividades

Los mexicanos amamos las fiestas con delirio, cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo.

Bien decía Octavio Paz, que el arte de la fiesta envilecida casi en todas partes, se conserva intacta en nosotros, en pocos lugares del mundo se puede vivir un espectáculo similar al de las grandes fiestas religiosas de México, con colores violentos, agrios y puros, sus danzas, ceremonias, fuegos de artificio, trajes insólitos y la inagotable cascada de sorpresas de las frutas, dulces y objetos.

El calendario mexicano está tapizado de fiestas; sin dudarlo, las fiestas son uno de nuestros grandes lujos. 
En Noria de Ángeles, del 2 al 8 de enero se venera a la santa patrona del municipio, la Inmaculada Concepción de María.

Así que también es tiempo de la feria regional, por lo que además de las actividades religiosas, se llevan a cabo actos sociales y culturales.

Cada 15  de  mayo, los campesinos de este lugar festejan a su patrono, San Isidro labrador, así como a la Santa Cruz que está en el cerro más elevado del ejido de Noria de Ángeles.

En esta fiesta puramente religiosa se oficia una misa por la mañana, en la que se bendicen todos los implementos agrícolas y las semillas para siembra.

Durante todo el día danzan los matlachines en su honor. Deliciosos olores de antojitos mexicanos invitan a los habitantes a acercarse a los puestos; y por la noche, todos disfrutan de los  juegos pirotécnicos.

Al llegar la Semana Santa, por las noches hay representaciones de la Pasión de Cristo y el Viernes Santo, del tradicional vía crucis, con un gran número de pobladores y vacacionistas como espectadores.

El 2 de noviembre se acostumbra visitar a los fieles difuntos y colocar ofrendas florales en sus tumbas.
Además, se hace un concurso de disfraces organizado por el Centro Cultural. 

En las fiestas navideñas, los devotos celebran las posadas y el acostamiento del Niño Dios;  en la mayoría de los hogares se dan bolos de dulces y se representan las pastorelas.


San Isidro Labrador y La Santa Cruz son venerados en mayo.

Ubicación

Platillos típicos

Gorditas de horno: Las gorditas de horno (condoches) son un alimento tradicional mexicano, elaborado a base de harina de maíz en forma de masa, así como derivados de leche, manteca y azúcar.

Son muy solicitadas en las fiestas del Día de Muertos y pueden ser de sal o azúcar.

La denominación gorditas de horno procede de su preparación, ya que para su  cocción se requiere de un horno, generalmente alimentado por leña, que es consisderado el toque que le da la sazón.

Nopalitos: Esta ensalada es sabrosa y aromática, aporta muchos nutrientes y es fácil de preparar, pues a los nopalitos cocidos y sazonados solo se les agrega jitomate, cebolla y cilantro picado.

Además, se puede servir de diferentes formas: sola o acompañada con una carne asada,  sobre una tostada o envuelta en una tortilla.

Pipián: Es otro de los platillos tradicionales; se trata de una receta de comida mexicana parecida al mole, pero sin chocolate.


Las Gorditas de horno son más solicitadas en Día de Muertos. (Cortesía)

Edificios históricos


Templo parroquial
El recinto, construido en 1870, tiene dos torres medianas sencillas y el ábside saluda a quien las ve. El decorado de las paredes, nave y cúpula son estilo barroco, aunque con tendencia de rococó; si debe solo encajonarse el decorado en el barroco, es un estilo muy mexicano con gran derroche de aplicaciones en yesería, abundando las figuras de ángeles y guías que hacen de esta iglesia un ejemplar único. (Cortesía)


Capilla de Real de Ángeles
Su construcción data de 1719. Fue cambiada de su sitio original al nuevo Real de Ángeles. Tiene una sola nave con crucero doble, original del siglo 17. Su diseño es único en toda esta región del sureste zacatecano. Además, alberga pinturas de 1752, hechas por la devoción de los principales mineros de ese entonces. (Cortesía)


Antigua escuela Benito Juárez
La antigua escuela Benito Juárez es hoy el edificio donde se imparten las clases de la Academia Comercial América; asimismo, asisten los alumnos de educación especial. (Cortesía)

Visita obligada


Una convivencia agraddable tendrá todo el que visite el Centro Recreativo El Salto. Tiene un pequeño manantial que está ubicado al poniente del municipio, donde se puede acampar, pescar y disfrutar de la compañía de familiares y amigos. (Cortesía)


A la entrada de la cabecera municipal están las chimeneas y viejas estructuras que fueron utilizadas para procesar el metal extraído de las minas en la hacienda Real de Ángeles. (Cortesía)

Ciudadanos ilustres

Rafael Carrera: “Un emprendedor y respetable  minero”, según la autorizada opinión de Miguel Velázquez de León.

Denunció y trabajó con cierto éxito algunas viejas vetas.

Durante casi 20 años extrajo mineral de plomo con buenas leyes de plata, que beneficiaba en su hacienda La Piedad.

En esta misma hacienda reducía los minerales extraídos de su mina Restauradora, ubicada en el antiguo real de Asientos.

Fue en ese tiempo cuando se inició la construcción del Templo de Noria de Ángeles.

Murió en 1859, cuando todavía era cabecera de esta municipalidad el mineral del Real de Ángeles.

Agustín Ruiz de la Peña: Hacia 1870 las minas se encontraban totalmente abandonadas, el caserío despoblado y el comercio agonizante, incluso las autoridades habían abandonado el lugar.

Todo fue desolación hasta 1798, año en que se presentó Ruiz de la Peña para costear obras costosas de exploración y explotación. 

En un tono muy pomposo, pero nada equívoco, Agustín se llamaba a sí mismo “Restaurador del Real de Ángeles”. 

Denunció la mina El manto, cuyas vetas guardianas de voluminosas cantidades de plata, apenas y habían sido arañadas.

Mónico de Jesús Domínguez:  Fue vicario en 1852. Inició la construcción del Templo Parroquial de Noria de Ángeles, dedicado a la Inmaculada Concepción de María.

Gregorio  Fernández de Castro: Vicario en 1870, a quien correspondió terminar la obra del templo en 1872.

Rodrigo de Guzmán y Ramírez de Prado: Vicario eclesiástico de Real de Ángeles y minero. Tuvo su gran hacienda de beneficio para extraer plata, llamada Santa Ana, ubicada al sur de la cabecera municipal.

Antonio Palencia: Fue uno de los principales mineros, porque comenzó a trabajar las  minas  de plata del Real de Ángeles.


(Cortesía)







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J. Jesús de la Rosa
*Cronista de Noria de Ángeles
gente@imagenzac.com.mx

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